De Gaulle, promotor de un patrón monetario más justo e independiente del dólar

Caracas, 09  noviembre 2015.- CBST – LORENA BENÍTEZ.-  Una visión más justa de las relaciones monetarias internacionales era lo que tenía en mente el general Charles de Gaulle en 1965, cuando hizo una propuesta económica que retumbó en el escenario mundial, en particular, en Washington.

La idea del entonces presidente de Francia era abandonar la consideración del dólar como moneda de base del sistema financiero internacional y, en su lugar, volver al patrón monetario basado en el oro, con el objetivo de mantener el gasto público bajo control, evitar una crisis económica y, en general, tender a la estabilidad de las finanzas y el comercio internacional.

“El hecho de que muchos países acepten como principio que los dólares sean tan buenos como el oro conduce a los estadounidenses a endeudarse de forma gratuita a expensas de otros países. Porque lo que Estados Unidos debe lo paga, al menos en parte, con un dinero que solo ellos pueden emitir. Ante las graves consecuencias que se podrían desencadenar en caso de una crisis, creemos que se deben tomar medidas a tiempo para evitarla”, dijo el 4 de febrero de 1965 en una conferencia de prensa el político que en aquel momento sumaba 75 años, y que este lunes 9 de noviembre cumple 45 años de fallecido.

En ese entonces, De Gaulle invitó al planeta a establecer un sistema de comercio internacional “sobre un patrón monetario indiscutible, y que no lleve la marca de un país en particular. ¿Qué patrón? La verdad es que no se puede imaginar otro patrón que no sea el oro”.

El patrón oro existió en la mayor parte de los países antes de la I Guerra Mundial (1914-1919) y establecía el valor de una unidad monetaria igual a su peso en oro.

Así, el metal valioso disponible en las arcas de cada nación aseguraba la plena convertibilidad interna y determinaba la cantidad de dinero en circulación.

En 1922, a partir de la Conferencia Monetaria Internacional de Génova, se transforma en lo que se denominó patrón cambio-oro, cuya principal característica era la no convertibilidad en oro de la moneda de un país de manera directa, sino que se fijaba un valor constante para cada moneda con respecto al oro.

Luego, en 1944, se adopta el sistema de patrón de cambios-dólar, que da un valor fijo a la moneda estadounidense respecto al oro, y a las restantes divisas un valor fijo en dólares. Esto generó, en síntesis, que el dólar se convirtiera en la moneda referencial del mundo.

El nuevo sistema monetario internacional se cocinó en la conferencia desarrollada en Bretton Woods, New Hampshire (EEUU), que estuvo dominada por Gran Bretaña y Estados Unidos. Allí nace el el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Nuevo panorama

Cuando De Gaulle hizo su propuesta en 1965, seis años después de haber sido electo Presidente con 78% de los votos, las monedas europeas estaban fortalecidas, mientras el dólar se debilitaba.

Por ello, resaltaba la necesidad de que los intercambios internacionales se establecieran “sobre una base monetaria indiscutible, que no lleve la marca de ningún país en particular”.

El oro era su respuesta obvia, pues, tal como enfatizó entonces, “no cambia de naturaleza, se puede moldear, en barras, lingotes o monedas; no tiene nacionalidad, es tenido eterna y universalmente, como el valor inalterable y fiduciario por excelencia”.

En 1971, un año después de la muerte de De Gaulle, Estados Unidos, forzado por la crisis económica y el déficit fiscal producto de la Guerra de Vietnam, suspendió la convertibilidad oro-dólar y aceptó una devaluación de su moneda. Fue el principio de la crisis del dólar, la misma que anticipó el general francés.

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