Parapolítica colombiana dirigida por Uribe busca infiltrarse en Venezuela

Caracas, 28 agosto. CBST – LORENA BENÍTEZ.- La derecha colombiana está involucrada en las acciones desestabilizadoras que se llevan a cabo en Venezuela, con el objetivo de acabar con la Revolución Bolivariana, prueba de ello son los paramilitares que han sido detenidos en el país, cuyas confesiones revelan fuertes vínculos con figuras políticas colombianas y venezolanas.

En abril de 2006, el exjefe de informática del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia, Rafael García, preso desde el 2005 en su país por vínculos con el narcotráfico y paramilitarismo, reveló que el exdirector del DAS, Jorge Noguera, colocó esta institución del Gobierno colombiano al servicio de la organización paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y participó en los planes para asesinar al presidente venezolano, Hugo Chávez.

En declaraciones a la prensa, García señaló además los aportes realizados, en 2002, por los paramilitares a la campaña presidencial de Álvaro Uribe, quien sería reelecto en 2006, año en el cual fueron revelados los vínculos de políticos colombianos con grupos paramilitares, gracias a las confesiones del exfuncionario del DAS.

Con las investigaciones y condenas judiciales a varios dirigentes y altos funcionarios del Estado quedó al descubierto esta alianza con grupos irregulares agresores de la población, en dichas pesquisas el nombre que se repite es el de Uribe Vélez, quien ha declarado abiertamente una guerra contra la Revolución Bolivariana.

Los cuerpos de inteligencia venezolanos, entre ellos el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), han logrado frustrar, desde 2004, varios planes de magnicidio contra el líder revolucionario, y ahora contra el presidente Nicolás Maduro.

El 15 de agosto de 2013, el Sebin capturó a dos ciudadanos colombianos implicados directamente en el plan de magnicidio contra Maduro, y contra el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Diosdado Cabello.

Asimismo, en 2014 fueron detenidos varios paramilitares contratados por la ultraderecha para cometer asesinatos durante el plan violento llamado “La Salida”, que se llevó a cabo en varios municipios del país gobernados por la derecha, dejando un saldo de 43 asesinatos y más de 800 heridos.

Cabe mencionar, la detención este año del exconsejal de Cúcuta, Julio Vélez, quien de acuerdo a las investigaciones entregó el dinero y dirigió todo el proceso para el asesinato del diputado socialista Robert Serra, hecho perpetrado por un grupo paramilitar el pasado 1 de octubre, por órdenes de Uribe.

Julio Vélez también está implicado en las acciones delincuenciales, paramilitares y de ataque a la moneda venezolana. Es el dueño de conocidas casas de cambio que operan en la frontera colombo-venezolana, en donde se realiza lavado de dinero.

Las prácticas parapolíticas en Colombia no son nuevas; sin embargo, todo parece indicar que fuerzas de extrema derecha venezolanas y colombianas buscan infiltrar el paramilitarismo en Venezuela, como parte de un nuevo plan desestabilizador financiado por el imperialismo estadounidense.

Recientemente, el presidente del Parlamento venezolano, Diosdado Cabello, denunció que sólo en 2014 la derecha recibió un total de dos millones 381 mil 824 dólares por parte de la Organización No Gubernamental (ONG) Fundación Nacional para la Democracia (NED por sus siglas en inglés), para financiar planes violentos, como las guarimbas de 2014

En este plan, Uribe, pretende –con ayuda de la derecha venezolana, en la que figuran nombres como Leopoldo López y Henrique Capriles– generar un clima de caos en el país, introduciendo paramilitares y apoyando las acciones desestabilizadoras. Venezuela por su posición geoestratégica se convierte en un punto de interés para narcotraficantes, apoyados por el imperialismo.

A pesar de los constantes ataques de la derecha colombiana, Venezuela apoya al pueblo de Colombia en la resolución del conflicto armado entre el gobierno y las Farc. De hecho, uno de los impulsores del diálogo, que se lleva a cabo desde 2012 en La Habana, Cuba, fue el presidente Chávez.

Además, Venezuela se ha mostrado solidaria en nueve años con los más de 800 mil colombianos que han ingresado legalmente al país, de un total de 5 millones 600 mil colombianos radicados en el territorio venezolano. En el 2012 ingresaron al país 160 mil, en 2013 se establecieron 199 mil personas, en 2014 un total de 144 mil y hasta julio de 2015 van 70 mil colombianos.

Expresidente con prontuario

Uribe Vélez, expresidente colombiano (2002-2010), es precisamente uno de los políticos que resultó favorecido con los vínculos con paramilitares y narcotraficantes; así como muchos otros dirigentes que alcanzaron cargos en alcaldías, consejos, asambleas municipales, gobernaciones y hasta el Congreso de la República de Colombia.

De hecho, en septiembre de 1991 el Departamento de Defensa de Estados Unidos realizó un informe de 104 delincuentes relacionados con el narcotráfico colombiano, Uribe se encontraba en la posición 82, en el documento se señalaba el vínculo del expresidente con el Cartel de Medellín y su estrecha relación con Pablo Escobar, uno de los más grandes narcotraficantes del país neogranadino. Además, producto de ese informe, se dio a conocer la relación de Uribe con el negocio del tráfico de droga hacia EEUU.

A esto, se suma la renuncia de Jorge Noguera, en 2006, como director del DAS, quien también trabajó en la campaña presidencial de Uribe, cargo del que tuvo que salir por ser acusado de favorecer a grupos de autodefensa paramilitar y a narcotraficantes.

Asimismo, entre los hombres de confianza de Uribe se encuentran personajes como el actual Senador de Colombia, José Obdulio Gaviria, primo hermano de Pablo Escobar, y quien es investigado –entre muchos otros personajes cercanos al gobierno del expresidente– por el caso “Chuzadas del DAS”, que se trata de seguimientos ilegales a magistrados, periodistas y opositores del gobierno uribista.

Además, el DAS manejó durante el gobierno de Uribe la llamada “Política de Seguridad Democrática”, que ejecutó a miles de hombres y mujeres por medio de la práctica conocida como “falsos positivos”.

Iván Cepeda Castro, vocero del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, indicó para el documental Falsos Positivos (2009), dirigido por Simone Bruno y Dado Carrillo, que este es un término colombiano que surgió para explicar los “asesinatos que cometen los miembros de la fuerza pública con un agravante, y es que son presentados como si fueran un éxito en un proceso que en Colombia es el conflicto armado interno, pero que el gobierno niega y que presenta como la lucha antiterrorista”.

“La Política de Seguridad Democrática que es la que ha impulsado este gobierno (de Uribe) se fundamenta en la militarización de la sociedad, es decir en el conocimiento de la maquinaria de guerra”, añade Cepeda en el material audiovisual.

Los falsos positivos son aquellas personas, en su mayoría de origen humilde, que son contratados y llevados a zonas lejanas de su residencia, para luego ser asesinados y hacerlos pasar como insurgentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), grupo en conflicto con el gobierno colombiano desde hace más de 50 años.

En estos asesinatos participaron las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), organización paramilitar que más víctimas ha dejado en el país. Se consolida como agrupación paramilitar a finales de la década de 1990, con el objetivo de combatir a la Farc, pero no pasó mucho antes de convertirse en un grupo terrorista.

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