Del lado correcto de la historia

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Del lado correcto de la historia

La dura situación que atraviesa nuestra revolución es de vital importancia para el estudio. La pugna por el poder político en el marco de una crisis económica del capitalismo desata demonios, destapa ollas y sobre todo pone en evidencia las más bajas pasiones de los oportunistas.

La crisis nos pone en el frente las dos caras de la historia, nos hace sentir en carne viva el funcionamiento de la dominación, el ejercicio cruel de la explotación de los opresores sobre los oprimidos. Estos son tiempo en los que se está dios o con el diablo, no hay terceras vías.

Esta el campo de los oprimidos organizados y movilizados por “grandes sentimientos de amor” y el de los opresores movidos por el cálculo egoísta…

Los opresores han refinado sus técnicas, sustituyeron el látigo, por la convicción de que la felicidad está en el consumo: comprar mercancía, amar la mercancía, ser mercancía. Para poder convencer a millones de seres humanos de consumirse trabajando para comprar sin parar los aparatos de dominación se valen de diferentes medios, para el caso de este escrito expondremos uno de sus recursos políticos de mayor alcance para momentos como el de nuestra revolución que es una revolución profundamente política por su forma democrática y pacífica.

La ideología de la dominación contenida en las capas medias de la sociedad permea los espacios de poder, los aparatos de difusión y propaganda, se convierte en referencia local y desde ahí irradia su veneno a las masas. Los autores materiales de este crimen de lesa revolución en su mayoría son los cuadros medios de la organización política que logran su ascenso por los caminos verdes (Jalabolismo, oportunismo, demagogia). Estos pequeños Goleads transmiten un mensaje certero a la masa que acompaña el proceso: “soy revolucionario porque estoy en la buena. Tengo camioneta, pistola, ropa de marca, dinero en efectivo y escoltas”.

Estos heraldos del desastre hacen añicos la fuerza espiritual de los militantes de base que luchan contra dos fuerzas; por un lado, se sientes como los pendejos del lugar y por otro  la masa enferma de oportunismo los señala cruelmente recordándole que andan en camionetica y que sus zapatos están viejos.

Ante unas circunstancias tan difíciles solo los mejores soldados de la revolución, los más leales a Chávez, las columnas vertebrales, pueden hacer la diferencia y cambiar lo que deba ser cambiado, solo ellos pueden enarbolar las banderas del proyecto socialista de Chávez mirando un rostro flaco a los ojos. Pero de nada valen las acciones aisladas, la tarea principal de los militantes del socialismo es unirse y organizarse, ser la fuerza más potente del partido desde la juventud hasta los más avanzados dirigentes nacionales.

La historia convoca a los dos grandes polos antagónicos y es tiempo de entender que la formación política no era para merecer un cargo sino para mantenerse del lado correcto de la historia, para estar firmes y dignos ante los embates de la crisis y salirle al paso a la contra revolución, para entender que la historia de la humanidad más humana nos necesita en la calle y no en la oficina, que a otros les tocó hacer la lucha recorriendo la ciudad en robustas y lujosas camionetas, a los necesarios les toca mirar los rostros flacos de la gente a los ojos y resistir a su lado…

Firmes y dignos

Francisco Garcia Reyes

Twitter: @FranJPSUV

Instagram: @FranPSUV

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