@VclarkB: ¡Que se alce la llamara!

@VclarkB: ¡Que se alce la llamara!

Durante veinte años en Falcón se gestaron grandes luchas, grandes victorias populares en el marco de la revolución bolivariana. Sin embargo, es imposible dejar de reconocer las profundas desviaciones políticas, el paulatino alejamiento de las más altas aspiraciones de la humanidad y el roce permanente con la miseria.

La corrupción, vista desde el punto de vista global se entiende claramente como una industria del capitalismo “gerenciada” por los políticos, la corrupción se ha institucionalizado y cartelizado como la mafia, ha adquirido elegancia para no hacer inoperante a la institucionalidad que es su cara visible. En Falcón una vez que los políticos perdieron la inocencia, irrumpieron en un mundo desconocido para ellos, el lujo, los privilegios, se contaminaron con el síndrome el ludópata que gana en la lotería, contrataron escoltas, se pavonearon en sus robustos vehículos, con sus ropas caras, empezaron a sentirse parte del olimpo, inmortales. Así pues, los dioses y los hijos de los dioses perdieron la capacidad para distinguir entre sus ilusiones y sus verdaderas potencialidades, hicieron a un lado la elegancia y de manera soez convirtieron a la burguesía local, los contratistas de poca monta, a los contrabandistas y mafiosos en sus socios, mantenerse en el poder se convirtió en la tarea central, una tarea elaborada por los dictámenes del programa del narcisismo(1).

En tiempos de guerra, una revolución como la nuestra caracterizada por hacerse grande en el contraataque tiende a sacudirse y desplomar aquello que no tiene cimientos firmes, lo nacido de anhelos infantiles y no de las más altas aspiraciones de la humanidad, así cayó la fiscal, los corruptos en la faja, ahora es tiempo de ver caer a los caudillos pero estos no caerán sin dar guerra, en Falcón ha sido dramática la agonía de las bestias…

La llegada de Víctor Clark a la escena política regional creó una dicotomía entre el programa del narcisismo de los políticos de siempre y la esperanza redentora de la humildad del pueblo que somos. La batalla es campal, operaciones morrocoy, sabotajes (el sabotaje es al mismo tiempo una fuente de riqueza para muchos que se lucran con el contrabando), amotinamientos foquistas, es obvio que los intereses de Víctor y los políticos de siempre son totalmente opuestos, no es en el candidato opositor que está el peligro para los monumentos del ego sino en un joven humilde que demuestra que otra forma de hacer política es posible, que la revolución no se agotó en cuatro caudillos bebiendo whisky.

El camarada Víctor es en definitiva la chispa que está prendiendo el candelero, así que: “cántale víctor, cántale al pueblo. ¡Que se alce la llamara!”

Francisco Garcia Reyes

instagram: @FranPSUV

Twitter: @FranJPSUV

(1) El origen psicológico de estas desviaciones es el narcisismo que en su forma patológica vuelve a los hombres adictos al poder. El poder, es el medio para cumplir con sus delirios de grandeza, es un ancla con la realidad que de no existir llevaría a estos sujetos a la locura.

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