Cuáles fueron las 5 mayores hiperinflaciones de la historia y cómo se resolvieron

1. Hungría, 1946

Tasa de inflación diaria: 207%

Los precios se duplicaban cada: 15 horas

Billetes húngaro
Image caption100 millones de pengős húngaros tenían un valor mínimo en 1946.

En julio de 1946, la inflación en Hungría alcanzó un nivel impactante: 41.900.000.000.000.000%. Es el peor caso de hiperinflación que haya quedado registrado.

Los precios se duplicaban cada 15 horas. El valor del dinero que los húngaros tenían en la cartera cada mañana quedaba reducido a la mitad por la noche, sin importar cuánto fuera. El billete más alto era de 100 trillones de pengős.

La Segunda Guerra Mundial había borrado el 40% de la riqueza de Hungría; el 80% de su capital, Budapest, estaba destruida; las vías férreas y las carreteras habían sido bombardeadas y el gobierno tuvo que pagar una indemnización millonaria después del conflicto.

El país realizó varios intentos de reanimar la divisa que llevaron a que los ciudadanos dejaran de referirse a los billetes según su valor y pasaran a diferenciarlos por su color.

El 1 de agosto de 1946, el gobierno adoptó un programa de estabilización radical que incluyó una reforma tributaria drástica, la recuperación de las reservas de oro que habían sido trasladadas al extranjero y la introducción de una nueva moneda, el florín húngaro, respaldado por sus reservas de oro y divisas extranjeras.

El florín se estrenó con un valor de 400.000 cuatrillones de pengős cada uno.

2. Zimbabue, 2008

Tasa de inflación diaria: 98%

Los precios se duplicaban cada: 25 horas

Image captionLa solución de Harare contra la hiperinflación fue dolarizar la economía.

Tras aplicar a finales de los 90 una reforma agraria polémica que incluía la expropiación de tierras que pertenecían a hacendados blancos, Zimbabue sufrió un agudo declive agrícola.

La situación empeoró debido a una costosa intervención en la Guerra del Congo en 1998 y a los efectos de las sanciones que Estados Unidos y la Unión Europea le impusieron en 2002 al gobierno del entonces presidente Robert Mugabe.

En los años siguientes, los precios empezaron a subir. En noviembre de 2008, la inflación había alcanzado una tasa mensual de 79.000.000.000%.

Las tiendas incrementaban los precios varias veces al día. Esta caída económica se tradujo para la población en frecuentes recortes de agua y energía, colas en los bancos y gasolineras, y una grave escasez de comida en los supermercados.

Muchos cruzaban la frontera a Sudáfrica o Botsuana para comprar bienes de primera necesidad y el dólar estadounidense y el rand sudafricano se convirtieron en divisas de facto.

En 2009, el Banco de la Reserva de Zimbabue dejó de usar la moneda nacional y adoptó la estadounidense y la sudafricana.

3. República Federal de Yugoslavia, 1994

Tasa de inflación diaria: 65%

Los precios se duplicaban cada: 34 horas

Mujeres bosnias desplazadas tras la guerra de independencia de Yugoslavia
Image captionLa hiperinflación en Yugoslavia estaba ligada a la impresión de dinero sin restricciones que siguió al colapso del país.

Yugoslavia era un país formado tras la Primera Guerra Mundial por la unión de Bosnia y Herzegovina, Croacia, Macedonia, Montenegro, Serbia y Eslovenia.

La crisis económica y política de la década de 1980 degeneró en guerras que acabaron dividiendo este Estado de vuelta a las naciones originarias. En 1992, solo Serbia y Montenegro quedaban unidas en la República federal de Yugoslavia.

Drenado por el conflicto y la pérdida de mercado interno, el gobierno empezó a imprimir dinero para llenar sus arcas. El gasto público descontrolado, la ineficiencia, la corrupción y las sanciones de Naciones Unidas en 1992 y 1993 empeoraron el problema.

A inicios de 1994, los precios subían un 313.000.000% al mes. La gente se apresuraba a gastar su dinero en cuanto recibían sus salarios; muchos en Serbia compraban sus suministros en la vecina Hungría. Desanimados por varios intentos de control de los precios, los agricultores paralizaron la producción.

El comercio en el mercado negro de marcos alemanes y dólares estadounidenses despegó.

Como forma de detener el descontento social y negociar el final de las sanciones de Naciones Unidas, el líder serbio Slobodan Milosevic, aceptó finalmente adoptar una nueva moneda –el nuevo dinar-, sustentada en las reservas de oro y divisas fuertes.

4. Alemania 1923

Tasa de inflación diaria: 21%

Los precios se duplicaban cada 3 días, 17 horas

Niños en Alemania construyendo una torre con billetes
Image captionNiños alemanes utilizando billetes de marco para construir una torre en 1923.

Tras la primera Guerra Mundial (1914-18), Alemania se quedó con grandes deudas y costes de reparación. El gobierno empezó a imprimir moneda en la divisa nacional, el marco, para comprar monedas fuertes y pagar las deudas.

A medida que se imprimían nuevos marcos, estos iban perdiendo valor. Pero lo peor de la crisis se produjo cuando Alemania no realizó los pagos que debía en 1923, lo que provocó la ocupación del valle del Ruhr -el corazón industrial alemán-por parte de las tropas francesas y belgas para exigir el pago en activos fuertes.

Esto provocó huelgas y detuvo la producción.

En octubre de 1923, la inflación se había disparado hasta el 29.500% mensual, con los precios duplicándose cada 3 o 4 días. Una rebanada de pan, que costaba 250 marcos en enero de ese año, subía hasta los 200.000 millones de marcos en noviembre.

La gente recogía sus salarios en maletas.

Historias anecdóticas sobre la crisis ilustran el drama: una persona dejó su maleta desatendida y cuando volvió se encontró con que le habían robado la maleta, pero no el dineromientras queun padre viajó a Berlín a comprar un par de zapatos y cuando llegó allí solo se podía permitir una taza de café y el billete de vuelta a casa en autobús.

Más tarde ese año, el gobierno introdujo una nueva moneda, el “marco seguro” o rentenmark, sustentado con las tierras agrarias. Los precios se estabilizaron y posteriormente los acreedores de Alemania acordaron reestructurar los pagos de la guerra.

5. Grecia 1944

Tasa de inflación diaria: 18%

Los precios se duplicaban cada días, 6 horas

El antiguo templo del Partenón.
Image captionA Grecia le llevó más tiempo que a otros países europeos recuperarse de la devastación provocada por la segunda Guerra Mundial.

La economía griega sufrió mucho durante la ocupación por parte de los países del Eje en la Segunda Guerra Mundial. Ya había sentido el impacto de varios ataques a finales de 1940, que se convirtieron en abrumadores en la primavera de 1941.

Los ocupantes se llevaron materias primas, ganado y alimentos, y el gobierno títere fue obligado a asumir los costes de la ocupación.

Una caída de la producción agrícola provocó una escasez severa de alimentos en las principales ciudades y un periodo conocido como la Gran Hambruna.

Los decrecientes ingresos impositivos contribuyeron al aumento de la inflación, que alcanzó el pico del 13.800% al mes en noviembre de 1944.

Aunque los aumentos de precios no eran tan intensos como en la Hungría o Alemania de postguerra, los esfuerzos de estabilización de Grecia duraron más.

Tras la liberación del país, en octubre de 1944, el gobierno hizo tres intentos a lo largo de 18 meses antes de lograr cierta estabilidad a través de una reforma fiscal, préstamos y la introducción de una nueva moneda.

BBC

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Francisco García: Atacaremos el déficit salarial con beneficios sociales

CBSTinfo.- El diputado de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y miembro de la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (Cbst), Francisco García señaló que en los últimos siete años, el proceso económico nacional se ha caracterizado por intervención de factores exógenos al país, que ha traído como consecuencia procesos inflacionarios y perdida de la fuerza salarial y adquisitiva de los venezolanos.

El constituyente comentó que los ataques exógenos al gobierno venezolano, no solo afectan a un partido sino a toda la clase trabajadora.

Tambien refirió que el proceso especulativo nacional ha conllevado a que la inflación cada vez arrope más a los venezolanos con apoyo de los comerciantes, y esto conllevando a que se creen mecanismos especiales, siendo uno ellos de ellos que se hayan aplicado casi 50 aumentos salariales.

García dijo que mientras el gobierno busca las acciones para poder brindarle beneficios a sus ciudadanos, factores que no participan en el proceso de la producción de productos, adquirieren el rubro y lo comercializan con márgenes de ganancias de hasta 10 y 15 veces más por encima de su valor.

Dijo que esas personas sin invertir ni un bolívar en el proceso de fabricación, buscan dejar sin casi sin efecto el esfuerzo que realiza el gobierno para el bienestar de la clase obrera nacional.

No es cuestión de aumentos

El constituyente indicó que en los últimos siete años, en Venezuela se han aplicado aumentos por más del 2000%, algo que no tiene referencias en el mundo motivado.

Señaló que el problema del poder adquisitivo de los ciudadanos no es cuestión de aumentos de salarios, sino que el problema se debe a la sanidad de la economía nacional debido a los factores especulativos, donde mecanismos se han encargado de sustraer el ingreso de los trabajadores.

Expresó que el tema de producción es el elemento para la salida de este problema; refirió que el gobierno ha logrado controlar el contrabando y extracción combustible lo que representaba un daño terrible a la nación.

A mi juicio ningún aumento salarial es suficiente mientras no se hagan cambios  estructurales  a la economía que permitan recuperar el valor de compra e intercambio de la moneda y en consecuencia  el poder adquisitivo de los trabajadores

«El presidente Nicolás Maduro está empeñado en construir un sistema financiero nacional que frene la especulación de la moneda, porque eso también fue lo que le generó mucho daño al ingreso del trabajador fue ese accionar de destruir la moneda nacional como el Bolívar, y por ello se están estableciendo otros mecanismos como el Petro para frenar el dólar criminal» agregó el constituyente.

Sector privado paga por encima del mínimo

El integrante del sector obrero de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Francisco García destacó que en la actualidad el sector privado está cancelando por encima de lo establecido en gaceta oficial referente al salario mínimo, quien poco a poco ha ido equilibrando la fuerza salarial de sus trabajadores.

Ningún trabajador del sector privado cobra salario mínimo, es inviable que se pueda mantener en su puesto de trabajo con ello, en el caso de la administración pública han venido siendo compensados con apoyos sociales, con el Clap, Clap obrero, en diciembre el medio Petro, entrega de juguetes, es decir medidas sociales para compensar la caída abrupta del ingreso de los trabajadores

Dolarización inviable

Ante la propuesta de algunos sectores sobre la dolarización de los salarios dijo que esto es inviable, ya que los países donde han implementado este sector tienden a perder sus beneficios sociales, y ante los gastos diarios este se vuelve pan y agua.

“Nos oponemos a ese sistema, estamos de acuerdo que el salario es insuficiente, pero estamos luchando para garantizar los derechos socioeconómicos del trabajador; queremos volver a como estábamos con el presidente Hugo Chávez, buenos salarios y beneficios sociales, cumpliendo la constitución y la ley del trabajo” dijo.

Dijo que el tema productivo es prioridad para mejorar los beneficios salariales, entre ellos la reactivación de la industria petrolera, la diversificación de la economía, la recuperación de las industrias básicas.

Hemos venido trabajando en el motor construcción hay un avance importante de la industria cementera, que en los próximos días habrá un arranque de esta industria en Cumarebo que estuvo paralizada por algunos aspectos técnicos siendo una buena noticia para el país

informó García

FUENTE: NUEVO DIA

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desempleo

Esta nación registra nivel mínimo de desempleo

CBST Noticias.- La inflación cayó considerablemente en mayo en la zona euro, mientras que el desempleo en abril registró su nivel más bajo desde agosto de 2008, informó este martes la oficina europea de estadísticas Eurostat.

Según datos provisionales, la tasa anual de inflación alcanzó el 1,2% en mayo en la zona euro, frente al 1,7% de abril, a causa principalmente de una bajada de los precios de la energía.

La cifra es inferior a las previsiones de los analistas interrogados por el proveedor de servicios financieros FactSet, que auguraba una inflación del 1,4%.

Esta tasa de inflación se aleja del objetivo del Banco Central Europeo (BCE), que considera que una inflación ligeramente inferior al 2,0% interanual es un signo de buena salud de la economía.

Por su parte la inflación subyacente (que no incluye la energía los alimentos, el alcohol y el tabaco, cuyos precios son más volátiles) retrocedió al 0,8% en mayo, lo que supone una caída de 0,5 puntos en relación a abril.

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Eurostat anunció por otra parte el martes que la tasa de desempleo en la zona euro tocó en abril su mínimo desde agosto de 2008, al situarse en el 7,6%.

Este dato es ligeramente mejor que el 7,7% que anticipaban los analistas de Factset, igual que en marzo.

El desempleo en la zona euro continúa cayendo desde que en septiembre de 2016 pasó por debajo del listón simbólico del 10%. Desde entonces se acerca al 7,5%, la tasa media de antes de la crisis financiera de 2007-2008.

En plena crisis de la deuda, el desempleo alcanzó en la zona euro la cifra récord de 12,1% en abril, mayo y junio de 2013.

Entre los 19 países que adoptaron la moneda única, la tasa de desempleo más baja en abril se registró en Alemania (3,2%) y Holanda (3,3%).

Las más elevadas se registraron en Grecia (18,5% en febrero de 2019, la última cifra disponible) y en España (13,8%).

En los 28 países de la Unión Europea, la tasa de desempleo se estableció en un 6,4% en abril, estable en relación a marzo.

Se trata de la tasa de desempleo más baja registrada desde que Eurostat empezó a publicar estadísticas mensuales, en enero del año 2000.

 

 

Fuente: AFP

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desaceleración

Entérate por qué se desacelera la inflación, apesar de la crisis económica

CBST Noticias.- El Banco Central de Venezuela (BCV) rompió esta semana el silencio sobre los principales indicadores económicos del país sudamericano, y en medio de las cifras que confirman la profunda recesión, un dato fue soslayado en los titulares de la prensa internacional: en abril, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 33,8 %.

De hecho, esa cifra está por debajo del registro de marzo pasado, que se ubicó en 34,8%, con lo cual el índice inflacionario regresó a dos dígitos en la variación mensual, después de que enero y febrero cerraran con 196,6% y 114,4%, respectivamente.

Ya mucho antes de la divulgación de las cifras del ente emisor, firmas económicas privadas adelantaban un “freno” en el acelerado proceso de hiperinflación, mientras que el Consejo Nacional del Comercio y los Servicios de Venezuela (Consecomercio) ratificaba el “rezago” de precios en varios productos y servicios.

Un reflejo de ese fenómeno fue el rubro de ‘alimentos y bebidas no alcohólicas’, detallado en la variación mensual del BCV en lo que va de año: en enero escaló a 204%, y en abril descendió a 29,3%. Algo similar ocurrió con la medición de hoteles y restaurantes, que pasó de 238,3% en enero a 38% en abril.

¿Cómo pasó?

Para el economista y ex ministro de Comercio Exterior, Jesús Faría, uno de los factores que incidía en la velocidad hiperinflacionaria era la especulación en la compra y venta ilícita de divisas.

Sin embargo, refiere que ese escenario cambió cuando el BCV autorizó la compra y venta de dólares para los bancos privados mediante mesas de cambio, cuyas transacciones incluyen reportes diarios de las operaciones, que luego el ente emisor promedia y publica como tasa oficial.

A criterio de Faría, esa medida ha permitido al BCV frenar el marcaje ilegal del precio del dólar paralelo, una “excusa reiterada de los comerciantes” para subir los precios.

“Lo que estamos observando en los últimos meses es el esfuerzo del Estado en la aplicación de nuevas políticas macroeconómicas que hacían falta” para equilibrar el mercado, agrega.

Otro aspecto clave es el encaje legal aplicado al sistema bancario. La medida vigente obliga a la banca a congelar en el BCV, a modo de reserva, parte de los depósitos. Esto limita el exceso de liquidez (bolívares), ayudar a “estabilizar” la cotización ilegal del dólar paralelo, e impide el alza indiscriminada  de los precios.

Un informe gubernamental, citado por La Iguana, señala que la implementación del encaje atenuó “el incremento de la liquidez monetaria” y ha permitido la “consecuente desaceleración de la hiperinflación”.

No se puede cantar victoria

Aunque en frío la cifras apuntan hacia una ralentización progresiva de la hiperinflación, alguien que gana salario mínimo en Venezuela no puede aún cantar victoria, pues la limitación del dinero circulante, sumado a la galopante especulación en “precios dolarizados” y el acaparamiento de productos básicos para su reventa al doble o triple de su costo original, golpea todavía con fuerza el poder adquisitivo de la población.

A pesar de que algunos precios no han aumentado con la misma proporción de 2018 (año en que la inflación acumulada se ubicó en 130.000%), la remuneración básica fijada en 40.000 bolívares mensuales, siete dólares al cambio oficial, es insuficiente para adquirir la mayoría de los rubros prioritarios.

“Es una lamentable consecuencia del freno momentáneo de la hiperinflación: ha habido una pérdida significativa del ingreso de los trabajadores”, comenta a este medio el economista e investigador social, Oscar Forero.

Los economistas consultados creen que intentar detener la hiperinflación es uno de los pasos clave que ha venido dando el Ejecutivo para el “reordenamiento del mercado”, pero no debe ser el único. Faltan otras medidas para recuperar la productividad nacional y la capacidad del compra.

Forero añade que uno de los aspectos que actualmente eleva los costos de los productos es la disponibilidad al combustible, que impacta directamente en el traslado de los alimentos y otros productos.

“En Táchira y Mérida (región andina) por la dificultad de conseguir la gasolina, los comerciantes que trasladan mercancía hacia el centro u oriente del país le suman al precio final lo que pagan en combustible”, relata Forero.

Objetivo: no perder lo avanzado

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, informó a finales del año pasado que uno de los propósitos de su Gobierno en el primer semestre de 2019 era “detener la inflación”.

Faltando poco para despedir los primeros seis meses del año, Faría considera que la meta es mantener la desaceleración inflacionaria lograda hasta ahora.

No obstante, las sanciones de EE.UU. contra Venezuela amenazan en boicotear ese logro. “Sin duda, el bloqueo norteamericano ha acelerado el colapso de la economía venezolana”, expresa Forero, quien cree que sin las acciones de Washington el proceso hiperinflacionario “no fuese tan profundo” en la actualidad.

A juicio de Faría, las medidas coercitivas unilaterales que aplica Washington contra Caracas es el “arma económica por excelencia para causar hiperinflación”.

Detalla que el bloqueo, según cálculos oficiales, le ha costado al país más de 65.000 millones dólares: “Son recursos que el país ha podido utilizar para atender las necesidades de la población y disminuir el impacto inflacionario”.

Esa cifra se suma a las pérdidas de 350.000 millones de dólares en producción de bienes y servicios, entre 2013 y 2017, lo que equivale a 8.400 y 12.100 dólares por cada venezolano, según un estudio publicado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag).

Aún con ese panorama cuesta arriba, el Ejecutivo ha dicho que los siguientes meses “serán claves para ir recuperando poco a poco la actividad económica en Venezuela”, según reza un documento reseñado por medios locales.

Por ahora, la atención se centra en que la cifra de hiperinflación al cierre de 2019 no culmine en el cálculo de 10.000.000% hecho por el Fondo Monetario Internacional (FMI). O que por lo menos la tendencia siga a la baja para beneficio de todo el país: “Creo que se podrá lograr, pese a las sanciones”, vaticina Faría.

 

Fuente: La Iguana TV

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Aquí los indicadores que publicó el BCV sobre la inflación de los últimos 3 años

CBST Noticias.- Luego de tres años sin brindar indicadores económicos, el Banco Central de Venezuela (BCV) publicó este martes 28 de mayo cifras de inflación en las que se revela que en 2018 el índice de precios al consumidor alcanzó 130.060% y en abril de este año registró un alza de 33,8%.

De acuerdo con el informe publicado por el BCV, en lo que va del año, enero fue el mes que reportó la mayor alza en los precios al consumidor con 196,6%, en febrero la inflación fue de 114,4% y en marzo de 34,8%.

Mientras, en 2017 la inflación acumulada fue de 862,6% y en 2016 de 274%.

El último informe que se conoció del Banco Central de Venezuela fue el de 2015, año en el que la inflación acumulada cerró en 180,9%.

La Asamblea Nacional (parlamento unicameral, de mayoría opositora) se ha encargado desde mediados de 2016 de publicar las cifras de inflación en el país, ante la ausencia de datos del Banco Central.De acuerdo con los datos publicados por el órgano legislativo, el 2018 cerró con una inflación acumulada de 1.698.488%, mientras que en abril fue de 44,7%.

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La variación porcentual del PIB del tercer trimestre de 2018 (último con cifras disponibles) indica una caída de 22,5% respecto del mismo período del año anterior, cuando también registraron una caída de 15,8%, según los datos colocados en planillas de cálculo en el sitio web del Banco Central venezolano.

El documento, que contiene cifras desde el segundo trimestre del 2013, muestra caídas ininterrumpidas del PIB desde entonces, que se van profundizando en el cuarto trimestre de 2015 (10,2%) para mantenerse entre 15% y 19% trimestral, siempre con respecto al mismo período del año anterior.

Además, se informó que las exportaciones petroleras, sector del que dependen más del 90% de los ingresos del país, se ubicaron en 29.810 millones de dólares en 2018, lo que representa una caída de 5,6% respecto al año previo.

En 2014, año en el que comenzó la caída de los precios del crudo, la exportación venezolana de ese hidrocarburo alcanzó los 71.732 millones de dólares.

Mientras, en 2015 fue de 35.136 millones, en 2016 de 25.942 millones y en 2017 de 31.497 millones de dólares.

 

 

Fuente: Sputnick

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