Urgente: Aqui las razones de por que Guaidó abandona la Asamblea Nacional Para irse de Gira por Europa

Juan Guaidó, opositor venezolano

@CBSTinfo.- Estados Unidos organizó una gira internacional al opositor venezolano Juan Guaidó con primer punto en Colombia. En Europa, Guaidó participa de varios encuentros. ¿Cuál es el objetivo de la gira y por qué sucede en este momento?

Guaidó hizo su aparición en Colombia al lado del presidente del país, Iván Duque. El viaje a Bogotá de quien fuera presidente de la Asamblea Nacional (AN) no estaba anunciado y fue presentado por los medios que lo respaldan como un triunfo debido a que se encontraba prohibido de salir de Venezuela.

La primera foto fue junto a Duque y la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, donde se vio a Guaidó caminando por una alfombra roja para darle la mano al presidente de Colombia desde un escalón más abajo, y luego sentarse en una sala sin protocolos presidenciales. Las fotos no son un detalle en política, en particular en el caso de Guaidó y su crisis.

“Es importante entender que toda la legitimidad de Guiadó se sostiene sobre el reconocimiento internacional, sobre tener ‘fotos de presidente’. Y en el contexto de perder la presencia en la AN, estas fotos son muletas para mantenerlo en las noticias como presidente (autoproclamado de Venezuela)”, dijo a Sputnik la abogada venezolana Ana Cristina Bracho, magíster en Derecho Público y Derechos Fundamentales.

El objetivo de la foto fue logrado al llegar a Colombia, y reforzado con el momento más importante para la narrativa construida alrededor de Guaidó: el encuentro con el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, y el encargado especial para Venezuela por parte de EEUU, Elliot Abrams.Guaidó apareció así en la palestra internacional con quienes conducen y financian la estrategia contra Venezuela, es decir, le dicen qué y cuándo hacer las cosas. Una imagen fotografiada, sin embargo, con sonrisas en tiempos de crisis.

El retroceso de Juan Guaidó

La llegada de Guaidó a Colombia sucede en un momento de profunda crisis de la oposición venezolana. El punto principal de quiebre fue el 5 de enero, cuando Guaidó perdió la Presidencia del Poder Legislativo, pese a haberse autoproclamado al cargo desde afuera del Parlamento.

“Perdió la AN, fracasó en sus convocatorias a la oposición y quedó reducido a realizar asambleas no oficiales fuera de la zona parlamentaria, mientras sus partidos aliados se derrumban por las fracturas que se les acumulan”, destacó la abogada.

La imagen de Guaidó se encuentra en su momento más negativo dentro del país. Esa crisis se gestó durante los últimos meses debido a varios escándalos de corrupción, y sobre todo por la incapacidad de traducir los anuncios en actos: Guaidó vendió una promesa de victoria que nunca sucedió y gran parte de quienes le creyeron se desilusionaron.Ya no es el dirigente emergente autoproclamado presidente encargado de Venezuela el 23 de enero del año pasado, proyectado a través de una poderosa maquinaria política, mediática y económica. No logra movilizar a las bases opositoras dentro del país, ya no preside el Poder Legislativo, ha perdido credibilidad, su ficción de gobierno quedó desnuda.

Lo que preserva aún a Guaidó es el apoyo internacional de quienes conducen la operación golpista contra el Gobierno venezolano, es decir EEUU, que tiene en Colombia una de sus bases principales de operaciones para desplegar las acciones contra el país vecino.

El factor Colombia

Guaidó estuvo acompañado en Bogotá de otros dirigentes como Julio Borges, prófugo de la Justicia por su participación en el intento de asesinato del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en agosto del 2018.

Borges, así como varios dirigentes buscados por la Justicia venezolana, reside en Colombia, país que Bracho caracteriza como “fundamental para la oposición”, y como “enclave estadounidense que tiene relevancia hasta en los futuros conflictos de la OTAN con Irak, donde se espera que Colombia apoye activamente”.El territorio colombiano ha sido plataforma de operaciones contra Venezuela en los casos más importantes de ataques recientes: allí se entrenaron quienes intentaron asesinar a Maduro, y desde allí fue puesta en marcha la operación para intentar ingresar a Venezuela por la fuerza el pasado 23 de febrero, contando con la presencia del vicepresidente de EEUU, Mike Pence, en el mismo territorio fronterizo.

Aquella oportunidad fue la única vez en que Guaidó salió de Venezuela. Su cruce de frontera, presentado en sus redes como obra de su valentía, fue en realidad producto de su alianza con paramilitares colombianos de la zona de frontera, el grupo Los Rastrojos, aliados a su vez al Gobierno de Colombia.

 ¿Qué puede hacer EEUU contra Venezuela?

La ida de Guaidó a Colombia le brinda un momento breve de noticias y fotografías, pero no resuelve el problema principal: ¿qué hacer para que la estrategia golpista funcione en Venezuela luego de sucesivas derrotas? La respuesta a esa pregunta no depende de Guaidó, ni de Borges, ni de los factores venezolanos de la derecha, sino de EEUU.

“Estados Unidos puede intentar varias cosas, de hecho, esa es una de las afirmaciones que ha mantenido Washington”, analiza Bracho.

La narrativa del Gobierno estadounidense ha sido la de afirmar que todas las opciones están sobre la mesa, aunque la posibilidad militar ha quedado relegada por varios voceros de la administración, incluido el mismo Pompeo.

¿Qué puede entonces intentar EEUU? “Hay que considerar cuál es la debilidad en la que se encuentra Estados Unidos entre el impeachment y los debates que enfrentan al Congreso y al Ejecutivo por las últimas acciones sobre Irán”, explica la abogada venezolana.

Las elecciones en EEUU
© REUTERS / MANAURE QUINTERO
Diputada venezolana Manuela Bolívar enfrenta a las fuerzas de seguridad en el edificio de la Asamblea Nacional

Washington enfrenta un problema de tiempo: mientras sus operaciones vía Guaidó y grupos armados no dan los resultados esperados, la política en Venezuela se encamina hacia el escenario de las elecciones legislativas previstas constitucionalmente para el 2020.

Ese horizonte cercano electoral es impulsado tanto por el chavismo como por un sector cada vez más numeroso de la oposición que se despegó de la estrategia conducida desde EEUU. El objetivo es lograr un acuerdo político para la contienda, lo que tiene como primer punto lograr un Consejo Nacional Electoral renovado. Una vez dado ese paso serían convocadas las elecciones, un llamado que dividirá aún más a los partidos que aún se mantienen alrededor de estrategia dirigida desde EEUU.

Estados Unidos enfrenta así una crisis sostenida en Venezuela. La gira internacional que le han construido a Guaidó busca darle oxígeno político, mostrándolo no solamente junto a Duque y Pompeo sino también junto a, por ejemplo, el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josef Borrell.La pregunta principal sigue sobre la mesa: ¿cómo piensa EEUU resolver su operación en Venezuela para derrocar al Gobierno? El presidente Nicolás Maduro, por su parte, ha expresado su voluntad y predisposición a dialogar, descartando la idea de que deje el poder político para formar un “gobierno de transición”, como lo nombra Washington.

“Yo creo que Mike Pompeo ha fracasado en Venezuela y es responsable del fracaso de Donald Trump en su política hacia nuestro país”, afirmó Maduro en una reciente entrevista. ¿Seguirá EEUU con la misma estrategia y mayor desesperación? Se sabrá parte de esa respuesta en los próximos días y semanas.

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Pompeo Vapulea a la oposición venezolana en audio filtrado

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@CBSTinfo .- El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, admitió que “el dilema” de EE.UU. de “mantener unida a la oposición [venezolana] resultó ser diabólicamente difícil”, según un audio obtenido por The Washington Post.

De acuerdo al rotativo estadounidense, el funcionario detalló que en la oposición de Venezuela hay “más de cuarenta personas” que se creen “legítimas” sucesoras del presidente Nicolás Maduro, en un hipotético escenario de salida del poder del mandatario venezolano.

“En el momento en que Maduro se vaya, todos levantarán la mano y [dirán]: ‘Llévame, soy el próximo presidente de Venezuela'”, dijo Pompeo durante una reunión que sostuvo la semana pasada con líderes judíos.

Pompeo expresó también que mantener la cohesión opositora es un problema para él desde el día en que se convirtió en director de la CIA. Para resolver esa traba, el funcionario explicó que desde la Administración de Donald Trump intentan apoyar a instituciones religiosas para “quela oposición se uniera “.

Liderazgo “tenue”

De igual forma, el Pompeo aseveró que a EE.UU. le ha “llevado mucho tiempo” consolidar un apoyo dentro de las filas opositoras en torno al diputado opositor Juan Guaidó, a quien Washington reconoce como “presidente encargado” de Venezuela.

No obstante, el funcionario confesó que la situación con el parlamentario “sigue siendo tenue”.

Las declaraciones de Pompeo llega cuando los diversos factores de la oposición venezolana han manifestado públicamente sus diferencias, sobre todo después de efectuarse la segunda ronda de conversaciones en Noruega entre el Gobierno venezolano y los enviados de Guaidó.

En ese contexto, las nuevas grietas en la oposición venezolana se focalizan en la disyuntiva de apoyar o no unos eventuales comicios, e incluso en impulsar o desestimar el proceso de diálogo en Oslo, donde las partes han demostrado su “voluntad de avanzar” en la búsqueda de una solución a la crisis, que justamente incluye “asuntos electorales”, según refirió el Gobierno de Noruega en un comunicado.

Fuente: RT

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 SE DESINFLARON LOS EMBAJADORES PARALELOS DEL AUTOPROCLAMADO “PRESIDENTE” GUAIDÓ

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Por Clodovaldo Hernández 
En el terreno diplomático, quienes mueven los hilos detrás de Juan “Guaidó” creían que alcanzarían una victoria fácil. Tan pronto el diputado se autojuramentó, Estados Unidos, los países del Grupo de Lima y casi todos los de la Unión Europea le dieron respaldo. El mandado estaba hecho.
Pero, como en el beisbol, en la política internacional el juego no se termina hasta que se termina. Y el Gobierno del presidente Nicolás Maduro logró construir una respuesta eficaz a la estrategia de “cambio de régimen” mediante las decisiones de la llamada comunidad internacional.
Aritmética simple
Una de las respuestas ha sido netamente aritmética: los aproximadamente cincuenta Gobiernos que reconocieron inicialmente a Guaidó como supuesto presidente encargado constituyen la minoría del concierto mundial, pues en la Organización de las Naciones Unidas participan alrededor de dos centenares de países.
El concepto de la “comunidad internacional” quedó al descubierto. Es una denominación que se atribuyen los Gobiernos de los países que forman la hegemonía capitalista, fundamentalmente EE.UU. y Europa. Es el equivalente a la categoría de “sociedad civil” que se utiliza, en el ámbito interno, como contrapartida al concepto de pueblo.
La situación de minoría se hizo evidente en diversas mediciones de fuerza en instancias internacionales, incluyendo tres intentos de calificar a Venezuela como amenaza a la paz mundial, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Embajadores del dicho al hecho
Uno de los fundamentos de la estrategia que se puso en marcha en enero era que el presidente autojuramentado hiciera designaciones de funcionarios diplomáticos para generar la percepción de que ya había entrado en funciones. Sin embargo, esto tampoco resultó de la manera que se esperaba.
Por un lado, organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos −a pesar de la fanática militancia antichavista de su secretario general, Luis Almagro− han sido cautelosos con respecto a esos “embajadores”. Los países miembros están conscientes de que aceptar representaciones paralelas es abrir una puerta que luego, tal vez, no pueda cerrarse. Cualquier movimiento opositor, con el respaldo de algunos países poderosos, podría desplazar a un Gobierno legítimo de su escaño en un foro internacional u organismo multilateral. Es algo demasiado riesgoso.
Además, los enviados del pretendido Gobierno paralelo se toparon con adversarios formidables en los destinos a los que fueron asignados. Por ejemplo, el recién descongelado político social cristiano Gustavo Tarre Briceño se encontró nada menos que con Samuel Moncada, un notable gallo de pelea. Hasta ahora, Tarre no ha podido hacer mucho más que aparecer en algunas fotografías en Washington, en compañía de Almagro y otros prominentes enemigos del Gobierno venezolano.
La expectativa en la OEA se centra ahora en que está por expirar el plazo para el solicitado retiro de Venezuela de este organismo. Algunos observadores opinan que si el Gobierno de Maduro deja el vacío, Tarre Briceño podría arrogarse la representación, aunque aceptarlo dependerá, nuevamente, de los otros países.
Ni siquiera en un terreno ampliamente dominado por EE.UU., como el de los entes financieros multilaterales, se ha podido establecer plenamente el paralelismo. El rebote contra China de Ricardo Hausmann, alegado gobernador de Guaidó ante el Banco Interamericano de Desarrollo, es una evidencia clara.
El tiempo pasa
Tal parece que para funcionar, la estrategia del reconocimiento internacional ha debido ser fulminante. Si se hubiese logrado generar una especie de tsunami diplomático inmediato a la autojuramentación de Guaidó, los países sumados al plan habrían reconocido a los embajadores paralelos y el Gobierno de Maduro habría quedado prácticamente en el aire, al menos en la esfera internacional. Pero al pasar los días y las semanas, ese plan se ha desgastado ostensiblemente.
Los diversos países lo expresan a su manera. Por ejemplo, la estricta Alemania se negó a reconocer como embajador al enviado de Guaidó, Otto Gebauer, bajo el alegato de que el presidente interino no convocó a elecciones en el lapso de 30 días que establece la Constitución para el supuesto de la falta absoluta del presidente, argumento central que se alegó para la autoproclamación.
Más pragmáticamente, el Gobierno de España expresó que sí, reconocen a Guaidó, pero saben que quien manda es Maduro, así que se entienden con él porque España tiene muchos intereses relacionados con Venezuela, incluyendo una nutrida colonia radicada en el país. Real politik le dicen a eso.
Curioso, por llamarlo de alguna manera, fue el caso del embajador de Francia en Caracas, quien (a través del cónsul) le pidió al Gobierno de Maduro −no al de Guaidó, a quien París reconoce como presidente− que le enviara cuatro camiones cisternas a su residencia para afrontar la crisis de agua.
Errores, ruidos y vivezas criollas
El cuadro de estos dos meses y tanto de política exterior paralela se completa con algunos resultados no muy felices que han dejado las primeras actuaciones de algunos de los “embajadores” en sus peculiares gestiones.
El caso de María Faría, la enviada por Guaidó a Costa Rica, fue significativo. Acompañada por unos personajes que al parecer son hijos del exgobernador de Guárico Eduardo Manuitt, la dama intentó apoderarse de la sede diplomática, causando un inusitado alboroto en la apacible San José. La cuestión fue tan bochornosa y antidiplomática que hasta el Gobierno costarricense, claro enemigo de Venezuela, tuvo que marcar distancia.
Algunas designaciones han causado ruidos internos en el clan del Gobierno interino. Así pasó con la beligerante opositora Tamara Sujú, presunta embajadora en la República Checa, a la que el propio Guaidó (pese a ser él quien la designó) ha calificado como “una persona tóxica”.
El anecdotario de los diplomáticos designados por el autodesignado tuvo otro momento estelar con el veterano dirigente adeco Antonio Ecarri, representante de Guaidó en España, quien pretendió pasarse de avispado al reunirse con integrantes de la selección nacional de fútbol para luego decir que la Vinotinto respalda al “presidente encargado”. La jugada terminó contaminando uno de los pocos espacios no tan polarizados del país y por poco le cuesta el puesto al seleccionador nacional, Rafael Dudamel.
Se diluye el consenso europeo
El eurodiputado Javier Couso, luego de participar en la votación de la décima resolución del Parlamento Europeo sobre Venezuela (a finales de marzo), aseguró que las fuerzas de la derecha, que habían logrado consenso para aprobar sus proclamas condenatorias del Gobierno de Maduro las nueve veces anterior, esta vez se dividieron.
“Hemos comprobado la división que hay en torno a Venezuela. Es la primera vez que el Grupo Socialista se ha abstenido y, en consecuencia, no ha sido una abrumadora victoria de aquellos que siguen la estela del extremismo de la oposición venezolana y, sobre todo, el extremismo de Trump que está buscando una guerra en América Latina”.

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