ROMNEY DISCURSO RACISTA

El candidato pareciera tener como bandera de lucha electoral las declaraciones sin sustento y cargadas de posturas racistas, etnocentristas, segregacionistas, militaristas e imperialistas.
Definitivamente Mitt Romney se está convirtiendo en el candidato de las frases miserables. Ayer le tocó el turno a la abatida y sufrida Palestina de ser objeto, por parte del republicano, de comentarios profundamente fascistas y preñados de completa ignorancia. Además, afirmó que si le arrebata la presidencia a Obama en noviembre movería la embajada de su país ubicada en Tel Aviv a Jerusalén.

Consecuente con los intereses que representa, Romney subrayó también que, de ser presidente, apoyaría sin vacilar un ataque de Israel contra Irán, defendiendo el “derecho a la autodefensa” para bloquear los “gestos” de Ahmadinejad, los cuales han sido claros contra el pueblo judío: “Israel debe defenderse por su cuenta y para nosotros es correcto estar de su lado (…). Un Estados Unidos fuerte y libre siempre estará junto a un Israel fuerte y libre” dijo el mormón Romney.

En Israel, territorio dominado por los sionistas desde 1947 con el apoyo de las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, particularmente de EEUU y Gran Bretaña, Romney tuvo el cinismo de decir: «Cuando uno viene aquí y ve el producto interno per cápita, por ejemplo, en Israel que es de casi 21.000 dólares, y lo compara con el producto interno per cápita en las zonas administradas por la Autoridad Palestina, que es más parecido a 10.000 dólares, uno observa una diferencia drásticamente marcada en la vitalidad económica», anunció, afirmando también que la “cultura” y “la mano de la providencia” han acompañado a los judíos para tengan este destino.

Las racistas declaraciones se fundan, para colmo, en cifras más que falsas, porque las reales representan una brecha aún mayor, ya que, según organismos internacionales, el ingreso per cápita de Israel es de 31.000 dólares anuales, mientras que el de Palestina es de apenas 955 dólares por año. En una manifestación tanto lúcida como obvia Saeb Erekat, asesor del presidente palestino Mahmud Abbas, afirmó «es una declaración racista, y este hombre no se da cuenta que la economía palestina no puede alcanzar su potencial debido a que existe una ocupación israelí…Me parece que este hombre carece de información, conocimiento, visión y comprensión de esta región y de su gente”.

El candidato estuvo siempre acompañado de personas pertenecientes a los sectores más recalcitrantes del lobby judío-norteamericano como: Woody Johnson, dueño del equipo de futbol americano Jets de Nueva York y el multimillonario Sheldon Adelson, propietario de casinos en Las Vegas; este último afirmó que está en condiciones de donar hasta 100 millones de dólares a la campaña republicana.

Lo cierto es que el aspirante presidencial pareciera tener como bandera de lucha electoral las declaraciones sin sustento y cargados de posturas racistas, etnocentristas, segregacionistas, militaristas e imperialistas. Sin embargo, ya mucho antes de su campaña, en octubre de 2011 el ex gobernador de Massachusetts, había declarado: “Dios no creó a este país para que fuera una nación de seguidores… Estados Unidos debe conducir al mundo o lo harán otros… como presidente de Estados Unidos, me dedicaré a gestar un siglo estadounidense… ¿Es que el socialismo maligno de la Venezuela de Hugo Chávez, en estrecha alianza con el socialismo maligno de la Cuba de los Castro, van a socavar las perspectivas de la democracia en una región sedienta de libertad, estabilidad y prosperidad?”.

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