“¡Rodilla en tierra¡”, el grito de libertad que acompañó la Batalla de Carabobo

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@CBSTinfo – LORENA BENÍTEZ.-El grito “¡Rodilla en tierra¡” fue la consigna de libertad que acompañó a los 6.500 hombres y mujeres que libraron la Batalla de Carabobo que se libró el 24 de junio de 1821 y este sábado fue escenificada en el inmortal campo, en honor a Pedro Camejo, también conocido como Negro Primero, uno de los héroes de esta gesta, cuyos restos simbólicos iniciaron su ruta en la entidad carabobeña, rumbo al Panteón Nacional, Caracas, donde serán sembrados el 24 de junio próximo.

Alrededor de 3.000 estudiantes de bachillerato de liceos públicos del municipio carabobeño Libertador, de la Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Unefa), de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela, así como cadetes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y miembros del poder popular organizado rememoraron la Batalla de Carabobo.

Los participantes, trajeados con los uniformes de los ejércitos de la época, recrearon varias de las etapas de esta importante gesta libertadora, en la que los patriotas derrotaron a los realistas.

A través de un contacto con Venezolana de Televisión se transmitió la batalla y se fueron narrando paso a paso las distintas etapas del combate.

La batalla

Al inicio de la escenificación, Simón Bolívar le consultó a los campesinos que habitaban las comarcas cuál era la vía más adecuada para incursionar al campo de batalla, para dirigir allí las columnas de infantería y abrir fuego en un primer encuentro con los realistas, quienes avanzaron para obligar el repliegue del Batallón Bravos de Apure, que luego se reorganiza para emprender una segunda arremetida.

“¡Rodilla en tierra¡” fue el grito de guerra que acompañó la gesta. Al amparo de la voluntarios expertos en el arte militar de la legión Británica, unos 400 soldados, que entran en combate con severidad, el Ejército Libertador reorganizado recupera condiciones de fuerza y le da impulso a la gesta.

Es cuando se visualiza a Negro Primero, quien irrumpe a caballo con su lanza en mano y con su bravura recorre el campo de batalla, arenga a sus compatriotas a seguir combatiendo pero es herido mortalmente en el pecho. Así, llega al encuentro de José Antonio Páez quien le exige su retorno a la batalla, pero Pedro Camejo le aclara que no está en retirada y expresa: “No huyo, mi general. Vengo a decirle adiós porque estoy muerto”.

Páez corre a vengar la muerte de aquel bravo soldado que ofrendó su vida a la gesta independentista, el ejército patriota se precipita hacia un batallón realista y en plena retirada ejército español detona los cañones que cobraron la vida del prócer Manuel Cedeño.

Avanzan al fragor del combate la legión británica y Bravos de Apure contra los españoles y en este momento el Libertador Simón Bolívar ordena acrecentar el ataque hasta que finalmente ceden los realistas, pierden sus posiciones, se repliegan y la infantería libertadora sale triunfante, gracias también a la actuación de los lanceros de Páez.

Bolívar ordena un “alto al fuego”, recorre en su caballo blanco el campo de batalla y observa que entre los caídos hay mujeres que dejaron sembradas en el campo de batalla la semilla de su anónimo heroismo, al mismo tiempo pide un minuto de silencio en honor a las glorias de la patria.

Al finalizar la evocación, un grupo de soldados de los batallones patriotas que participaron en la escenificación se dirigió al obelisco ubicado en el sitio donde cayó Negro Primero y tomó una porción de tierra del lugar para colocarlo en uno de los compartimientos del monumento que porta los restos simbólicos de Pedro Camejo, para continuar su ruta hacia el Panteón Nacional.

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