Los cargos de confianza y la realidad

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Los cargos de confianza y la realidad

Se ha desatado una gran ventolera en torno al tema de los cargos de confianza, trabajadores de la administración pública que son de libre remoción y que hoy por hoy son escuálidos declarados…

Estamos todos de acuerdo que esos sujetos no deben estar ahí, que si esta fuera una revolución de ese tipo deberían ser fusilados, pero la pregunta es ¿Cómo llegaron esos sujetos ahí? Limitarnos a la idea boba de buscar culpables, de señalar a “equis” o “ye” camarada sería bastante falto de reflexión; pues lo que pone y quita sujetos en las instituciones son las fuerzas políticas, los proyectos grupales movidos por ideas que están en constante pugna dentro y fuera de la revolución.

A lo largo de la historia de la revolución hemos visto como grandes sectores de poder atesoran espacios y cuotas y ponen en marcha su proyecto que no siempre es mal intencionado, vale la pena aclarar; por ejemplo, el frente Francisco de Miranda, fue un experimento gigantesco para luchar contra la ausencia de cuadros, poner a los mejores en los puestos clave, el PSUV como proyecto de partido ha logrado entre otras cosas veinte gobernaciones en todo el país. Ahora bien, no a pesar de el gran avance en la conquistas de espacios políticos vemos que hoy por hay funcionarios escuálidos dentro de las instituciones pero vale la pena preguntarse ¿Qué es un funcionario escuálido? Por escuálido definimos a una persona flaca de ideas, sin proyecto político salvo el que CNN les vende, eso es verdad pero también hay una espiritualidad escuálida, hecha a imagen y semejanza del pacto de punto fijo: “pónganme donde hay, ¿Cuánto hay pa eso? El venezolano es flojo entre otros” bajo esta lógica, bajo el yugo de este ideario se mueven los escuálidos se vistan de rojo, azul o negro, es contra estas ideas, contra esa construcción de la conciencia que la revolución debe dar su batalla más dura a lo interno, da igual despedir a un millón de funcionarios si la vara con la que serán medidos los sustitutos es la misma, si se siguen gestando dentro de las instituciones mecanismos suicidas de evaluación de los cuadros según la lealtad a sujetos y no al proyecto, el proyecto es lo que nos mantiene vivos políticamente hablando, “luchemos entonces para que no muera”.

Al respecto la propuesta es propulsar las instancias de formación de cuadros, politizarlos y profesionalizarlos, un estudiante mediocre no puede ser jefe de un summa cum laude al graduarse, un militante sin formación no puede guiar las acciones políticas del partido. No podemos caer en la triste crónica de una muerte anunciada cambiando a un escuálido por otro, debemos preñar las instituciones de la conciencia revolucionaria que si un opositor llega a trabajar a una institución nuestra termine siendo un redimido, un militante presto para el combate y no al revés, un Chavista tomado bajo la lógica del Jalabolismo termine firmando en contra del gobierno que a lo lejos se ve tambaleante…

Francisco Garcia Reyes

Twitter: @FranJPSUV

Instagram: @FranPSUV

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