Llega la hora de la pelea del siglo en Las Vegas: Mayweather-Pacquiao

AR-AJ569_Boxing_G_201504291144381-625x416Shaquille O’Neal y Bill Maher le van a Floyd Mayweather Jr., Jimmy Kimmel y Mark Wahlberg a Manny Pacquiao.

Caracas, 02 mayo. CBST INFO. SOIREE BENÍTES.- Whoopi Golderg y Rosie O’Donnell charlaban en The View sobre las dificultades del senador John McCain para conseguir un boleto. De repente la gente está alborotada por el boxeo, ese deporte de la vieja guardia.

La pelea del sábado a la noche en Las Vegas por el título mundial de los pesos welter está reavivando el interés general que el boxeo supo despertar en la era de los grandes campeones como Marciano, Ali y Tyson. Está también creando el mismo tipo de anticipación y debate entre aficionados que hoy en día en Estados Unidos se reserva por lo general para eventos como la bolsa (draft) de la Liga de Fútbol Americano (NFL) de esta semana.

Mayweather vs. Pacquiao ha sido llamada la pelea del siglo, pero es una más de las peleas que en la larga historia de este deporte han recibido esta etiqueta. Aunque este siglo no ha sido hasta ahora el mejor siglo del boxeo, así que quién sabe…

Las grandes peleas han dejado una “memoria muscular” en nuestro cuerpo, dice Larry Merchant, el veterano comentarista de boxeo, que no participará de la transmisión el sábado. “Hay hambre por los deportes combativos. Es el drama humano en su forma más básica”.

En este rincón está Mayweather, un prodigio estadounidense con una defensa impenetrable y un récord invicto con qué respaldar su altanería. En el otro rincón está Pacquiao, el filipino de voz suave conocido por lanzar sus golpes en un mano a mano con sus contrincantes.

¿La pelea del siglo? “Los promotores son vendedores, y si no es la pelea del siglo es la pelea del año”, dice Merchant. “Pero estos son los dos mejores boxeadores y los boxeadores más conocidos de los últimos 15 años. Y el dinero que van a generar es sin duda el mayor evento boxístico del siglo”.

Los ingresos de Mayweather vs. Pacquiao pueden llegar a un récord de US$400 millones en todo el mundo. Alrededor de US$200 millones serían para Mayweather y posiblemente más de US$100 millones para Pacquiao (acordaron una división 60/40 en deferencia a los antecedentes del primero en la televisión de pago).

La mayor parte del dinero provendrá de la transmisión por televisión de pago, que a los televidentes de EE.UU. les costará la friolera de US$99.99 en TV de alta definición. (Esta temporada, el Major League Baseball, MLB, ofrece a los aficionados un paquete de US$109 para ver 2.268 juegos en vivo). El precio de las entradas para ocupar uno de los 16.800 asientos del MGM Grand Garden Arena de Las Vegas empieza en US$1.500 y termina en US$10.000, lo que representa una taquilla total de US$72 millones, más o menos.

“Es tres veces y media más grande que cualquier otra taquilla que hayamos visto”, dijo Bob Arum, presidente ejecutivo y fundador de Top Rank, Inc., promotor de las peleas de Pacquiao. Arum ha vendido bolsas multimillonarias desde la década de 1960, incluyendo las de Marvin Hagler vs. Thomas Hearns en 1985. “Nunca hemos visto precios de este tipo”, dice. “En la mayoría de los eventos, los precios superiores tal vez arrancan en US$1.500. En este caso, ese es el precio de los peores asientos, los que están más lejos del ring”, dice, añadiendo que Pacquiao compró 800 entradas para sus amigos y familiares.

Los asientos para la noche del sábado para el acceso a la arena y al casino MGM han sido tan codiciados como el Apple Watch, y más difíciles de obtener como símbolos de estatus. Sólo unas 500 entradas simbólicas fueron puestas a disposición del público, 100 en cada uno de los cinco niveles de precio (US$ 7.500, US$5.000, US$3.500, US$2.500 y US$1.500). Se vendieron en 60 segundos. En uno de los muchos inusuales arreglos hechos para esta pelea, las empresas de co-promoción Top Rank y Mayweather Promotions y el anfitrión MGM Resorts International compraron el resto de las entradas, que luego vendieron o repartieron por su cuenta. Las entradas fueron a las manos de celebridades, cadenas de televisión, grandes figuras y otros V.I.P.s, así como en un animado mercado secundario. Ambiciosos corredores en línea han puesto a la venta boletos en el ringside por más de US$100.000 cada uno.

“Todo el mundo paga. No hay entradas de gentileza”, dice Leonard Ellerbe, director ejecutivo de Mayweather Promotions. “Si quiero que vayan miembros de mi personal, tengo que comprarles un boleto”.

Los precios de las habitaciones de hotel en Las Vegas se han cuadruplicado. En un fin de semana en que también tienen lugar el Derby de Kentucky y las eliminatorias de la NBA y la Liga Nacional de Hockey, los salones de apuestas deportivas de los casinos están que arden. Jay Rood, vicepresidente de la casa de apuestas del MGM Resorts, dijo que las apuestas para la pelea podrían igualar el monto manejado por la compañía para el Super Bowl (aunque aclara que la comparación es sólo válida para las apuestas a ganador, no las apuestas sobre los resultados parciales, o “proposition bets”). Los aficionados sin entrada que quieran ver la pelea tendrán que pagar US$150 para sentarse en una proyección de circuito cerrado en Las Vegas, pero sólo en uno de los casinos propiedad de MGM, que incluyen el Bellagio, el Mirage y el Mandalay Bay.

El pesaje del viernes, el espasmo final de la previa a la pelea, tiene como escenario el área deportiva del hotel, y los aficionados deberán pagar US$10 por boleto para ver a los boxeadores subirse sin camisa a la escala médica (ese dinero será destinado a la caridad).

Todo este alboroto es por dos pugilistas maduros que, en un mundo ideal, podrían estar enfrentándose por segunda o tercera vez pero que recién ahora están teniendo su esperado primer choque. Mayweather tiene 38 años, Pacquiao 36. Muhammad Ali tenía 29 años cuando por primera vez se enfrentó con Joe Frazier, de 27 años, en 1971. Las negociaciones para armar el choque entre Mayweather y Pacquiao tuvieron a los fanáticos del boxeo atrapados y decepcionados por más de cinco años; muchos han soñado con esta pelea por mucho más tiempo, ya que los dos boxeadores ganaron varios campeonatos en categorías de peso inferiores y finalmente convergieron en el peso welter, 147 libras o 66,7 kilos.

En teoría, es el sueño de todo promotor: dos luchadores de élite con estilos y personalidades contrastantes, un choque de dos potencias, de resultados impredecibles.

“Mayweather es el mejor boxeador puro de su tiempo, y Pacquiao es el mejor peleador de su tiempo, alguien que boxea y pega”, dice Merchant.

Mayweather, favorito en las apuestas por 2 a 1, es un estratega casi perfecto del cuadrilátero. Como profesional ha ganado las 47 peleas que hizo. Su última derrota fue en las Olimpíadas de Atlanta de 1996, cuando en una decisión polémica debió conformarse con la medalla de bronce. Obliga a sus contrincantes a pifiar sus golpes en número récord, de acuerdo con la firma de conteo de golpes CompuBox. Es difícil meterle un golpe limpio porque mantiene su guante derecho acurrucado sobre la mejilla como una almohada, bloqueando los ganchos y jabs de izquierda de los atacantes. Cuando vuelan los golpes, se inclina hacia atrás y rota su hombro izquierdo para desviarlos. Se escapa de los abrazos retorciéndose a fuerza de músculos y cintura. Mientras tanto contragolpea, mide y desgasta a su oponente hasta que su resistencia y su rápida exactitud de manos se descargan sobre éste en los asaltos finales. Sus rutinas de entrenamiento de gimnasio son intensas. Sus abdominales son stand-ups: de estar tendido de espaldas se pone de pie de golpe.

En 2012, Mayweather superó a Tiger Woods como el atleta mejor pago del mundo, según la revista Forbes. No ha sido modesto acerca de su riqueza. Cambió su apodo de “Pretty Boy” (Muchacho Lindo) Floyd a “Money” Mayweather. En los programas de televisión previos a la pelea, anda por su mansión de Las Vegas en patines, muestra su Bugatti (con embrague Hermès) de US$3 millones y juega con ladrillos de billetes de US$100 como si fueran Legos.

Pero es más probable que sea Pacquiao quien tenga su retrato estampado en un billete. Héroe en su natal Filipinas, en 2010 fue elegido al Congreso. La semana pasada, el servicio postal de ese país emitió sellos con su imagen. Al principio de su carrera, con sólo 106 libras, se hizo conocido por la feroz potencia de sus puñetazos y por una ocasional temeridad que consiguió que lo noquearan en dos oportunidades. Un peleador zurdo con pies rápidos, salta en dirección a un oponente y da rienda suelta a combinaciones de manos y golpes rápidos. En 2001 fue a EE.UU., donde comenzó a trabajar con el entrenador Freddie Roach en Los Angeles y se convirtió en una sensación. Su récord es de 57 peleas ganadas, 5 perdidas y 2 empates. Además de la política, fuera del ring captó la atención del público cantando la versión karaoke de Sometimes When We Touch en Jimmy Kimmel Live por NBC. Grabó su propia canción para acompañarlo mientras entra al ring en esta pelea.

Durante años parecía que esta podría ser la mejor pelea de la historia. El boxeo es el único deporte importante sin horario fijo, sin estación, sin liga organizadora. Cada pelea es configurada y comercializada por separado por los promotores, como un concierto de rock o un circo. Cualquier error puede hacer caer todo. Las negociaciones para esta pelea comenzaron en 2010 con la disputa normal acerca de cómo dividir la bolsa. Cuando la gente de Mayweather insistió en hacer pruebas antidoping aleatorias como las que se hacen en las Olimpíadas, la gente de Pacquiao se opuso, argumentando que el filipino estaba débil por haber donado sangre antes de la pelea. Cada lado acusó al otro de haber eludido el compromiso. En los años siguientes se enfrentaron a otras personas. Pacquiao tomó tiempo libre para su campaña electoral. La demanda pública por la pelea se redujo en 2012, cuando Mayweather cumplió dos meses de prisión por violencia doméstica y Pacquiao bajó el valor de sus acciones al perder dos peleas consecutivas, contra Timothy Bradley y Juan Manuel Márquez.

En 2013 Mayweather firmó un contrato de seis peleas con Showtime, mientras que Pacquiao arregló con la cadena rival HBO, creando otro obstáculo potencial. Los canales de cable habían trabajado juntos en boxeo sólo una vez antes, con la pelea Mike Tyson vs. Lennox Lewis en 2002. Finalmente llegaron a un acuerdo.

Después de toda esta previa, la pelea del sábado podría estar a la altura de la facturación. “A veces, los boxeadores más viejos dan mejor pelea porque no son tan esquivos como cuando eran más jóvenes”, dice Merchant.

O podría ser un bostezo de 12 asaltos. Ni Mayweather ni Pacquiao son artistas del nocaut. El fuerte de Mayweather es neutralizar oponentes y ganar por puntos. Su defensa ha sido penetrada en raras ocasiones, cuando los contrarios lo han arrinconado contra las cuerdas para evitar su juego de cintura. Oscar De La Hoya hizo un poco de esto cuando lo enfrentó en 2007, aunque luego perdió por decisión dividida.

Freddie Roach dice que esta pelea será táctica. “Para ganar, nosotros tenemos que pelear la batalla perfecta”, admite el entrenador de Pacquiao. “No podemos apurarnos de forma demasiado agresiva, pero tenemos que ser el agresor en la lucha. Te prometo que Manny Pacquiao no va a entrar en ninguna de sus trampas [de Mayweather]”.

Las cadenas de TV han estado ultimando detalles de última hora, desde la combinación de los equipos de transmisión —dirigidos por Al Bernstein de Showtime y Jim Lampley de HBO— hasta lo que dirán los dos locutores en el ring. El “Let’s get ready to rumble!” (algo así como “Aprestémonos a arrasar”) de Michael Buffer está aprobado, pero Jimmy Lennon tendrá que olvidarse de su tradicional “It’s Showtime!”. Los productores han planificado qué promociones de programas de cable saldrán al aire y qué celebridades serán exhibidas entre los asaltos; en la multitud habrá un montón de caras para elegir.

“Es un evento cultural”, dice el jefe de deportes de HBO Ken Hershman. “Puede ser que sea un poco como Woodstock, donde hay tres veces más personas que dicen haber estado allí que las que realmente estuvieron”.

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