El 12 de octubre no es el día de la hispanidad, es el día de la resistencia indígena, y la de los pueblos oprimidos, contra la hispanidad

hispanidad-640x450

CBSTinfo.- El 12 de octubre, para los países progresistas del continente americano y los diversos grupos indigenistas del Continente, no es ni representa el día de la hispanidad, sino el día de la resistencia indígena, de los pueblos originarios, contra la hispanidad. Un día en el que se rememora y conmemora la resistencia y la lucha de los nativos americanos contra los conquistadores españoles y europeos.

La historia oficial nos “enseña” que América fue “descubierta” por Cristóbal Colón, cuya llegada permitió a los habitantes de esas tierras obtener una lengua y acceder a la “civilización” y a la modernidad. Pero América no fue “descubierta” ni “civilizada”, fue invadida y saqueada. América no es “el nuevo mundo”. América ya existía antes de su llegada. América ya era antes de su llegada un mundo antiguo y sabio, detentador de sus propias civilizaciones.

La conquista no supuso “hermanamiento entre pueblos” ni “el encuentro de dos mundos”, sino el exterminio premeditado y el robo institucionalizado de un mundo, el americano, por parte de otro, el europeo. No conllevo el principio de la prosperidad indígena sino su abrupto final y el inicio de la pobreza endémica que arrastra hasta la actualidad. No constituyó su entrada en la modernidad sino su inmersión en la pesadilla de la barbarie. En la época del hambre, las penurias y la persecución.

Por arrebatarle hasta le arrebataron su nombre. América no es  “el nuevo mundo”. América no es ni América. Para los indígenas América es Abya Yala, la tierra en plena madurez o la tierra de la sangre vital. La Pachamama. La madre tierra. Su tierra ancestral. Su tierra. No es la tierra de Américo Vespucio ni la de los europeos que le impusieron dicha denominación, como a los nativos la de “indios”, ni la de los descendientes de aquellos europeos, las elites oligárquicas.

La llegada de los invasores europeos a tierras de Abya Yala fue el comienzo del genocidio  de los pueblos autóctonos, el inicio de su opresión, tortura, asesinato en masa y esclavización. El del inicio de la persecución de su cultura y su identidad. El de la ocupación de sus tierras, de las que fueron expulsados mediante el terror y el crimen institucionalizados, y de las que eran y siguen siendo sus únicos y legítimos dueños. El de la imposición por la fuerza de las armas, que no por la de la convicción, de la religión cristiana. El de la imposición de las lenguas europeas.

Los diversos pueblos indígenas resistentes prefirieron replegarse a los lugares más apartados e inhóspitos, antes que dejar de ser ellos mismos, antes que aceptar el ser subyugados por los invasores europeos, y posteriormente por sus herederos, las élites oligárquicas criollas. Sus descendientes aún tienen que seguir la lucha por mantener sus tierras, su naturaleza y sus riquezas para poder pervivir como pueblos. Aún tienen hoy en día que luchar por mantener su organización social y sus modos de producción. Sus lenguas, su cultura y su dignidad.

En Venezuela, Bolivia y Nicaragua, el 12 de octubre ha sido oficialmente declarado Día de la Resistencia Indígena, en rememoración y reivindicación de las luchas de los pueblos originarios frente a la violencia de los colonizadores españoles y europeos, y para festejar, no la hispanidad, sino la capacidad de resistencia indígena a lo largo de estos 500 años.

Pero sea o no reconocido como día de la resistencia de los pueblos originarios del Continente por parte de los estados a los que se encuentran forzosamente adscritos, lo que es seguro es que ningún pueblo indígena de Abya Yala, que no indio, pues los indios son los naturales del subcontinente Indio, celebra el 12 de octubre como “festividad”, y aún menos como día de “la hispanidad”, esa continuación dulcificada del fascista “día de la raza” del régimen franquista.

Andalucía, la otra Abya Yala

Si el 12 de octubre de 1492 significó todo eso para las poblaciones autóctonas de Abya Yala, su equivalente se encuentra en nuestra tierra en otra fecha, la del 16 de julio de 1212. El día del principio del fin de Al Andalus, en la que, tras la llamada batalla de las Navas de Tolosa, las tropas castellano-aragonesas comenzaron la penetración en nuestra tierra y la conquista de nuestro país. A partir de entonces nuestra historia fue paralela y casi idéntica a la de Abya Yala. De hecho, todas las estrategias llevadas a cabo en allí fueron previamente ensayadas y puestas en práctica aquí.

También para Andalucía la llegada de los invasores europeos significó el inicio del genocidio  de nuestros antepasados, el comienzo de una larga etapa de opresión, tortura, asesinato en masa y esclavización. El comienzo de la persecución de su cultura y de su identidad. El de la ocupación de sus tierras, de las que fueron expulsados mediante la utilización sistemática del terror y el crimen institucional. Unas tierras de las que también eran ellos, y seguimos siendo sus descendientes, los únicos y legítimos dueños.

También fue para nosotros el inicio de la imposición por la fuerza de las armas, que no por la de la convicción, de la religión cristiana. De la lengua, la cultura y la identidad del invasor. Se nos prohibió, bajo pena de tormento y muerte, el ser nosotros mismos, el mantener nuestra propia identidad, comenzando, a partir de entonces, la larga noche de ignorancia, alienación, desarraigo y aculturización que ha permanecido hasta la actualidad.

Tampoco para nosotros significo el principio de la prosperidad económica ni la entrada en la modernidad social y cultural, sino el principio de nuestra ruina económica, de nuestro subdesarrollo y nuestra dependencia, y el de la imposición de la barbarie social y cultural. La misma ruina colonial y la misma barbarie occidental en la que se nos mantiene hasta hoy.

También a nuestros antepasados les fue arrebatado hasta su nombre y el de su tierra, dejando de ser andalusíes y su país Al Andalus, para pasar a ser “castellanos nuevos” y nuestra tierra “Castilla Novísima”. Aún hoy se rebate el origen de los términos andaluz y Andalucía en el de andalusíes y Al Andalus con ridiculeces como el derivarlos del de una supuesta “Vandalucía” que nunca existió.

También aquí los sectores poblacionales resistentes se replegaron a los lugares más apartados e inhóspitos antes que aceptar el ser subyugados por los invasores. También ellos prefirieron el combatir y el morir antes que dejar de ser ellos mismos. También nuestro antepasados mantuvieron la lucha a lo largo de quinientos años. También algunos de sus descendientes, tras 800 años de ocupación, aún mantenemos en pie la arbonaida, la bandera de nuestra libertad. Aún no han logrado vencernos ni someternos a todos.

También nosotros aún tenemos que luchar por mantener nuestras tierras, nuestra naturaleza y nuestras riquezas para poder pervivir como pueblo. Aún tenemos también nosotros que luchar por mantener nuestras formas de vida, nuestra organización social y nuestros modos de producción. Nuestra cultura y nuestra identidad. Nuestra lengua y nuestra dignidad.

Por eso, sea o no rememorado como día de la hispanidad por el Estado al que somos forzados a pertenecer, y sea o no conmemorado por las autoridades políticas, militares y culturales coloniales de la Andalucía dependiente, ningún andaluz consciente celebra hoy el día de la hispanidad. Y por dos simples razones. Porque para nosotros también es el día de la resistencia indígena de Abya Yala contra la hispanidad y porque no es nuestro día, sino el día de nuestros conquistadores. Para nosotros también hoy es un día de resistencia contra la hispanidad.

Porque nosotros no somos españoles, no somos hijos de los invasores, sino los descendientes de los invadidos. Y nuestra tierra no es España, es la primera colonia del Imperio Español. Porque también nosotros somos el pueblo originario de estas tierras. Porque nosotros no fuimos “reconquistados” ni “reconquistadores”, sino también invadidos y saqueados, y aún hoy permanecemos ocupados y  expulsados de nuestras tierras, robados y esclavizados.

Por todo ello, los andaluces conscientes, los 12 de octubre, como los indígenas de Abya Yala, tampoco tenemos nada que celebrar, y sí mucho que repudiar y todo por lo que luchar. Por lo que ponernos en pie. Por nuestra tierra y nuestra libertad, como nos dejó encomendado Blas Infante en nuestro Himno Nacional. Eso significa el ¡Andaluces levantaos!, alzarse contra la hispanidad, contra España y el Capital. Romper las cadenas y “volver a ser lo que fuimos”, un pueblo libre.

Hoy, 12 de Octubre, no es el día de la hispanidad, es el día de la resistencia indígena, y la de los pueblos aún bajo la opresión española, como el andaluz, contra la hispanidad.

Paco Campos para La Otra Andalucía

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *