Dejen de culpar a Víctor Clark pues

 de culpar a Víctor Clark pues

(Si anda como la canción: “¿Quién dijo que todo está perdido?

yo vengo a ofrecer mi corazón”)

El cuento es el siguiente: imaginen una región que tiene máquinas desalinizadoras instaladas y otras en proceso de instalación, nombres de comunidades donde se instalaron Amuay y Tiraya, tienen ahora el reto de servir de agua a muchos sectores; imaginen a los deportistas de un Estado censándose y exponiendo sus ideas y propuestas para que sean el parto de una política deportiva; imaginen un Estado al cual le aprobaron la “pelusita” de más de 77.000.000.000 Bs, setenta y siete mil millones de bolívares para invertir en Agua, Salud, Educación, Transporte, Seguridad, entre otros; imaginen una ciudad que recibió la visita del gabinete económico incluyendo al Vicepresidente de la Nación, donde se acordó reactivar los tres regímenes que existen Zona Franca, Zona Libre y Zona Económica Especial, así como se nombró la Autoridad Única (cosa que parece muy necesaria, por cierto: autoridad y alguien que asuma algo); imaginen un Municipio que confió y respaldó a un joven con más de 55.000 votos cuando fue candidato a la Asamblea Nacional Constituyente, convirtiéndose por mucho en uno de los más votados en la historia electoral de esa región.

Imaginen una población que ha sido atendida integralmente por este camarada desde el año 2015 cuando siendo candidato a Diputado al parlamento, conformó un equipo que atiende, y sigue haciéndolo, casos sociales, solicitudes y peticiones de todo un pueblo esperanzado, y sin ánimo alguno de querer sacarlo en cara, hay qué ver lo que es gestionar, donar y apoyar para su asignación: canastillas de bebés; morrales; útiles, uniformes y zapatos escolares; uniformes deportivos, recuperación y rehabilitación de canchas deportivas; lanchas, aceite y motor para lanchas, asignación de transtaxis, inclusión en pensiones y misiones sociales, venta de celulares y un sinfín de jornadas a cielo abierto, ventas de cajas o bolsas de alimentos. 

Imaginen una campaña electoral donde la hija del candidato, que está apoyando al equipo que recibe estas cartas, tuvo que soportar cómo un alcalde “revolucionario” metía en su morral las solicitudes que hace la gente, como diciendo este “peo” es tuyo, “yo como Alcalde no tengo nada que resolver ni ayudar al candidato chavista”. 

Imaginen una ciudad que acaba de inaugurar un equipo de basketball de tercera división en la Liga Nacional de Baloncesto, que espera sea una cantera de deportistas y un espacio para la profesionalización de nuestros atletas.

Y por último, imaginen un Estado que cuando se presentó la emergencia eléctrica e hídrica, hace unos días apenas, recibió el apoyo y la visita del gobierno central, con tres Ministros y representantes del Alto Mando Militar, logrando el candidato que se reciban barcos llenos de agua y material eléctrico para la normalización de estos servicios.

Ese candidato, ese joven y ese Diputado es Víctor Clark. No es aún gobernante, ni máxima autoridad, para responsabilizarlo de los males que tiene el Estado Falcón. Dejen de culpar a Víctor, pues.

El otro cuento es el siguiente: imaginen un Estado que recibió un dineral durante 18 años para la inversión en la hidrológica, embalses, acueducto bolivariano; imaginen una administración donde la inversión en electricidad contempla una Planta Termoeléctrica y una Planta Eólica, que aún instaladas fueron una de las mayores promesas del gobierno regional, al punto de declarar que se iba a exportar la energía eléctrica.

Imaginen, si es que pueden, que la cantidad de cableado y material estratégico robado, hurtado, en ese Estado, equivale a más de 140 Kms; esa “pelusita”, es el equivalente a viajar ida y vuelta entre la capital Coro y Punto Fijo. Sin haber ningún responsable ni culpable.

Imaginen un Estado que en cuanto a instalaciones deportivas, por mencionar algunas, en el gimnasio de la Lucha olímpica y grecorromana, de dónde salen los más grandes atletas del país en este deporte, no hay luz, baños salubres ni agua para hidratarse los atletas.

Imaginen una Zona Libre que de repente se fue llenando de comercios de electrodomésticos, enseres y locales donde sus dueños, casi todos extranjeros, sólo empleaban a los nativos, y luego con el auge de Cadivi muchos de estos negocios accedieron a las divisas para enriquecerse en el mercado negro o con el dólar paralelo. 

Imaginen un Municipio, o dos, que tienen declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad y pareciera que cuesta sacarle todo el provecho turístico y de desarrollo cultural que merecen.

Imaginen un territorio que cuenta con el Complejo Refinador más grande del mundo y la población tiene problemas con el servicio eléctrico, el agua y el gas. Quizá sea hora de revisar la situación de la industria petrolera que puede permitirse quedar sin luz la ciudad, los barrios, las escuelas y hospitales, además de encontrarse en graves condiciones las propias instalaciones de la propia PDVSA. 

Imaginen ahora una tierra que se ha quedado sin agua. Hay zonas que no tienen agua por tuberías desde hace años y otras donde son meses. Con temperaturas altas y un proceso de sequía que ha sido bestial. 

Ahora imaginen que no hay luz. Imaginen que sin luz y sin agua quede una ciudad poblada del país. Imaginen que todo el sistema comercial se vea afectado: sin refrigeradores, puntos de venta, aires acondicionados. Dejando claro, que este sistema comercial viene destrozando a todo el país con la especulación, desabastecimiento y usura.

Ya a estas alturas el cuento se convirtió en realidad. No hay forma de explicar el drama que vive la población. ¿Qué más le van a pedir a este pueblo gallardo y corajudo? ¿Acaso el chavismo no es una opción humana, que resuelve las injusticias y los problemas?

El chavismo, la Revolución y el presidente Maduro, decidieron que él fuese el candidato a la gobernación del Estado Falcón. Es injusto que un joven que lo que ha hecho es ponerse a trabajar por estas tierras y por todo el país, reciba la carga de tantos desmanes, burocracia, ineficiencia e indolencia. 

Así que exhortamos e invitamos a todas las organizaciones populares, comunales y chavistas a tener plena conciencia de esta situación. Todos, como militantes, simpatizantes o afectos a este poderoso movimiento que lideró Hugo Chávez, debemos aclarar y advertir sobre el destino del proceso revolucionario que está en juego. 

Debemos levantar y sentirnos orgullosos de la candidatura de un Carirubanero honesto, trabajador y leal a un pueblo. La unidad no se decreta, dicen por ahí, pero un candidato construye una esperanza, reagrupa fuerzas y sostiene el fervor de una comunidad que lo siente como uno de los suyos. Víctor está al frente, somos un pueblo con una juventud valiente y que se crece en las dificultades; la calle y la senda victoriosa es nuestra.  

Hay frases que salvan el día e incluso una vida, mi hermano Víctor y todos nos metemos en ellas cuando aprieta la cosa: “Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón”. Fito Páez, dixit.
Inti Clark Boscán

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