COVID-19 y organizaciones de trabajadores: Entrevista con Sharan Burrow Sec. General de la CCI

Cbst.- Info.- OIT.- 5 de Mayo de 2020.- El coronavirus será recordado como el virus que detuvo al mundo. Vivimos un período que sólo puede describirse como el mayor acto de solidaridad de la historia, ya que la gente renuncia a las libertades cívicas para salvar vidas. Y aunque todos estamos de acuerdo en que la gestión de la crisis sanitaria es la prioridad absoluta, las consecuencias sociales y económicas son y serán dramáticas en un mundo ya agitado.

La pandemia de COVID-19 ha causado estragos en la salud de las personas, pero también en las economías, ya que los cierres, el confinamiento y otras medidas cubren ahora la mayor parte de la población mundial.

En el Día Internacional del Trabajo aplaudimos a los trabajadores de la salud, la atención médica y otros sectores de primera línea, quienes prestan una labor esencial para salvar vidas y suministrar productos y servicios vitales, poniendo con ello en peligro su propia salud.

Sin embargo, compartimos la evaluación de la OIT sobre el riesgo de pérdida de unos 300 millones de empleos, o el equivalente en horas de trabajo a tiempo completo, en el segundo trimestre de 2020. Además, unos 250 millones de personas podrían enfrentarse a la inanición y Oxfam informa de que 500 millones de personas podrían volver a caer en la pobreza.
ACTRAV INFO: En su opinión, ¿cuáles deben ser las respuestas inmediatas a la epidemia para proteger la salud y el medio de subsistencia de los trabajadores?
Son muchos los gobiernos que han respondido a esta primera fase de la crisis y celebramos que haya gobiernos que hacen pleno uso del diálogo social para enfrentarla y garantizar los salarios y las ayudas económicas a la población. Son también fundamentales la prestación de subsidios de enfermedad, las garantías salariales y las ayudas económicas para los trabajadores de negocios de plataforma, los trabajadores autónomos y otras formas de trabajo atípico.

Sin embargo, les pedimos aún más. Somos testigos de la situación desesperada que viven los trabajadores de los países más pobres, despedidos o abandonados debido al colapso de las cadenas de suministro, o los jornaleros y los trabajadores de la economía informal. Pedimos el apoyo internacional.

Los gobiernos deben actuar y dar una protección social urgente en materia de salud y ayudas económicas. Ya han pasado casi diez años desde que las Naciones Unidas aprobaran los pisos de protección social para los países más pobres a raíz del informe Bachelet. En 2015 se estableció por escrito en los ODS con el compromiso de la meta 1.3. Ha llegado el momento de cumplir lo estipulado.

Comparado con los 10 billones de dólares que aproximadamente se están gastando en esta crisis, serían necesarios 35.000 millones de dólares para financiar cinco años de protección social para los 28 países más pobres y crear tanto una economía básica como resiliencia frente a la próxima crisis. A partir de ahí, cada dólar se emplearía para cubrir otros países. Si no mostramos ahora solidaridad mundial y compartimos los recursos para la salud y las ayudas económicas, ¿cuándo si no?

Condenamos, por supuesto, a los gobiernos que se niegan a cooperar con los sindicatos de su país o con otros países a nivel internacional, así como a los que niegan la realidad de la pandemia o permiten la violencia y los abusos de los derechos humanos a un coste enorme para su propio pueblo. La CSI y sus miembros mostrarán su solidaridad frente a estos ataques.
ACTRAV INFO: Por otra parte, ¿qué medidas políticas son importantes a medio plazo para garantizar que se atenúan los efectos de la crisis económica en los trabajadores del mundo entero?
El mundo hace ya frente a una convergencia de crisis varias.

Existen enormes desigualdades que generan indignación, con disturbios civiles y una falta de confianza en la democracia, algo ya reconocido antes como un riesgo importante para las economías.

Sigue siendo una necesidad absoluta actuar frente a la emergencia climática para salvar a los seres humanos de la extinción.

Se ha estancado el progreso en todos los indicadores sobre mujeres y la violencia contra ellas sigue en gran medida sin controlarse.

Aumenta el racismo y la xenofobia como arma sobre la que se construye la extrema derecha.

Enfrentamos decisiones con respecto a los peores y mejores impactos de la tecnología.

El multilateralismo entra en crisis conforme la gente pierde la confianza en la globalización.

Y ahora la COVID-19.

Esta vez, en el proceso de recuperación y construcción de resiliencia frente a crisis futuras, no se puede quedar nadie atrás. Son imprescindibles grandes inversiones en sanidad pública y atención médica que garanticen acceso universal y el pleno respeto de los derechos de todos los trabajadores.

Por lo tanto, el relanzamiento de la economía mundial debe garantizar unos servicios públicos sólidos con otros tres objetivos fundamentales:
EMPLEO: se están destruyendo millones de empleos. El objetivo ha de ser el pleno empleo, con trabajo decente para todos, condiciones saludables y seguras. Se debe acabar con el trabajo precario y formalizar el trabajo informal.
INGRESOS: el componente salarial dentro de la economía mundial ha ido reduciéndose durante décadas y podría desplomarse con esta crisis. Se debe estipular en todas partes unos salarios mínimos dignos, garantizar a todos los trabajadores el derecho a negociación colectiva y eliminar la brecha salarial por motivo de género.

PROTECCIÓN SOCIAL: hay miles de millones de personas que se han quedado sin protección social y están en peligro por los efectos devastadores de la crisis sobre la salud y la economía. Es ahora el momento de cooperar a nivel mundial en la financiación de una protección social para todos. El mundo no puede dar la espalda a quienes más lo necesitan, ni ahora ni en el marco de la reconstrucción de un futuro inclusivo y resiliente.

Por esto reclama la CSI un nuevo contrato social, y la Declaración del Centenario de la OIT constituye una base firme para ello.
ACTRAV INFO: ¿Qué aconsejaría a las organizaciones de trabajadores a la hora de implicarse/negociar con lo empleadores y los gobiernos e influir en la elaboración de políticas y una mejor protección para los trabajadores del mundo entero?
Necesitamos un nuevo contrato social, donde la gente y el planeta constituyan los cimientos del futuro. Sin diálogo social no podremos acabar con la época de indignación generada por tanta desigualdad y exacerbada ahora por esta crisis que deja al descubierto la fragilidad de un mundo desigual.

El antídoto a la crisis está en la solidaridad, la esencia misma de los sindicatos a través de la historia y en la actualidad. Todos los países han de cooperar para hacer frente a la primera oleada de COVID-19 y prepararse para el futuro. La única vía posible pasa por planificar e invertir en un mundo más equitativo en el que podamos crear puestos de trabajo en un planeta vivo. Los sindicatos lucharán simplemente por eso.
ACTRAV INFO: Por último, ¿cómo se puede potenciar el papel del multilateralismo, basado en la solidaridad y la coordinación mundial, para combatir la crisis y rebasarla?
El multilateralismo está en crisis. Tras las dos guerras mundiales y la Gran Depresión del siglo pasado, los líderes mundiales aspiraron a una base social con una serie de normas e instituciones internacionales que garantizaran el desarrollo. A partir de los años ochenta, la avaricia corporativa de la hiperglobalización ha ido distorsionando la visión de esos líderes y su legado. Las repercusiones de la crisis actual son una cruda evidencia de las fallas del modelo de globalización, impuesto a las mujeres y hombres trabajadores. Los sistemas de salud pública se han visto debilitados por las medidas de austeridad y la erosión de los derechos de los trabajadores ha dejado expuestos a incontables millones de trabajadores. Las mujeres, los trabajadores migrantes, las minorías étnicas y otras personas que sufren discriminación están soportando una carga especialmente pesada.

Esto debe cambiar. Debe reformarse el multilateralismo de modo que las personas y el planeta sean lo primero, que los derechos democráticos ocupen un lugar central en un nuevo contrato social, que se garantice una conducta empresarial responsable mediante una licencia social necesaria para operar con la debida diligencia establecida.

Debemos cambiar las reglas para construir un futuro justo para todos.
Etiquetas: empleo, sindicatos, protección so

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