Juan Guaidó

Guaidó como subproducto del chavismo

CBST Noticias.- Lo primero que voy a dejar en claro es que estoy rodilla en tierra en defensa de la Revolución Bolivariana, de la Dirección revolucionaria, del Presidente Constitucional Nicolás Maduro y -last but not least- de mi Patria amenazada por las fuerzas oscuras.

Soy un patriota antiimperialista, que nadie se equivoque. Pero recordaré también a los lectores lo que he sido y seguiré siendo: una ladilla china.

No voy a llamar a Juan Guaidó “títere”, porque los títeres son una vaina demasiado bella. Lo llamaré “pelele” (una acepción de títere que no acepto).

Pues bien ¿de dónde salió este pelele? Por supuesto, todo debe ser adjudicado al golpe de Estado continuado promovido por el imperialismo desde 1999, cuando el presidente Chávez dejó en claro que no iba ceder ni a presiones ni a halagos en su empeño por conducir la transformación del país, cuya primera gran prefiguración fue la aprobación popular de la nueva Constitución, el 15 de diciembre de aquel año.

Pero me refiero a este episodio en particular ¿por qué se produce? Vamos a retrotraernos al año 2015, cuando el chavismo sufrió una contundente derrota en las elecciones parlamentarias.

Desde ese momento la Asamblea Nacional, finalmente en desacato, se convirtió en la más importante y permanente ventana política de la oposición, por encima de la desaparecida MUD, de esa rara entelequia que se llama Frente Amplio Venezuela Libre y de los partidos opositores.

Es su mayoría en ese organismo lo que la ha permitido a la derecha crear su nuevo espejismo: la “presidencia interina” del pelele.

A estas alturas me pregunto: ¿Por qué una Revolución que promovió tantos logros para la mayoría, no solo materiales, que los hubo y muchos, en alimentación, en salud, en educación, en vivienda, sino también en la inclusión política, en darle al pueblo trabajador un protagonismo cotidiano del que había carecido a lo largo de nuestra historia republicana, recibió tan abultada paliza en aquellas elecciones fundamentales?

El análisis simplista y circunstancial tiende achacarlo todo a la guerra económica, que sin duda tuvo entonces un momento álgido, con la inenarrable escasez inducida de bienes de primera necesidad, sobre todo de alimentos. Tal análisis ignora el papel de los grandes errores económicos cometidos (saludos a Giordani) y que nos hicieron enteramente vulnerables a aquellos ataques.

En 15 años, con recursos y gran apoyo popular, no fuimos capaces de garantizar la mínima soberanía alimentaria, atrapados en los límites de la improvisación, el inmediatismo y el dogmatismo, que nos hundieron en el pantano de la improductividad, y señaladamente en lo que es la base de toda economía nacional sustentable, el sector agropecuario.

Llegamos desarmados y desnudos al campo de batalla, y fuimos pasto del fuego enemigo.

Pero no fueron los únicos errores.

Hubo también notables fallas de gestión en infraestructura. Hoy somos vulnerables en el sector eléctrico, en la distribución de agua, en el transporte público, en las telecomunicaciones, en la industria petrolera.

Por supuesto, muchos han sido naturales errores de aprendizaje, pero quien no oye consejos no llega a viejo y el que solo tiene oídos para la lisonja tarda en reconocer sus pecados, si es que alguna vez lo hace, y por lo tanto se condena a sí mismo a seguir repitiéndolos.

Por eso Chávez alguna vez instruyó las 3R: revisión, rectificación y reimpulso. En ese sentido, lamento creer que el Comandante aró en el mar.

Hubo igualmente errores de gerencia, como la mala selección de ejecutores de políticas públicas, con una rotación de personal demasiado alta como para darle mínima estabilidad al aparato del Estado.

Me bastará con citar el emblemático caso de PDVSA. La principal industria del país ha tenido en estos veinte años nueve presidentes (¡!).

No hablemos del actual, al cual hay que darle el beneficio de la duda. De los otros ocho, uno se quedó a vivir una vida de comodidades en Estados Unidos, otro terminó hablando pestes de Chávez, otro fue un connotado golpista en la aventura derechista de 2002, dos están presos por presuntos delitos de corrupción y finalmente anda otro por ahí, en fuga y compitiendo con Henrique Capriles por ver quién muestra mayor ambición de ser Presidente.

Al ingeniero Ramírez parece ocurrirle lo que a Douglas Bravo, que si va a un entierro se arrecha porque el muerto no es él ¿Delirio de grandeza, megalomanía como lo llaman quienes saben mucho más que yo de las complejidades de la mente humana? En fin, de los ocho, apenas se salvan los fallecidos Alí Rodríguez Araque y Gastón Parra Luzardo ¿Qué pasó ahí?

Luego están los errores comunicacionales. Buena comunicación cuando se dirige a la vanguardia, muy mala para convencer a los que están más allá. De ese tema he hablado bastante desde hace años. ¿Y qué decir de los errores políticos, que tuvieron tanto peso en la derrota de 2015? Sectarismo, dogmatismo, triunfalismo, acriticismo, plagas que he abordado más de una vez. Todas se juntaron entonces.

No olvido cuántas veces me opuse al encierro en nuestra burbuja, con aquellos temas del “1×10” y la acción puramente electorera, mientas el pueblo sufría abandonado en las colas. Abandonado por nosotros, porque la oposición sí andaba por ahí, echándole todas las culpas a Maduro. Le entregamos el trofeo a la derecha, ellos no ganaron, nosotros perdimos.

De tales cavernas políticas salió ese Frankenstein que se llama Juan Guaidó. Afortunadamente, veo al pelele como uno de esos globos que uno infla pero no le cierra el pico. Cuando lo sueltas, vuela dando tumbos por los aires hasta dar en algún rincón, convertido en un desperdicio de plástico, vacío y arrugado ¿Y después de eso, qué? Hoy por hoy, el gran enemigo interno parecemos ser nosotros mismos. Si no hacemos cambios reales enseguida, tendremos pronto a otro pelele amargándonos la existencia bajo las órdenes del fascismo imperial.

Eso lo ha venido exigiendo el propio presidente Maduro. A él le pasa con Chávez lo que a mí con mi padre. De Demetrio Francia heredé cosas buenas, como la costumbre del trabajo honrado y la decencia humana. Pero también heredé la diabetes, una real traba para mi vocación de hedonista. Si no fuera por eso comería más fritangas y pasteles, y bebería unos cuántos rones más que los que me acostumbre a consumir, por los límites de mi condición.

A Maduro, Chávez le dejó una vanguardia popular numerosa, consciente, bien organizada y decidida a todo; una dirección política hábil, coherente, con liderazgo y poder de convocatoria; una obra social encomiable; una Fuerza Armada comprometida con la Revolución, un claro concepto de Patria soberana, una cultura de paz que obstaculiza los planes violentos del imperialismo y sus adláteres. Pero también heredó Nicolás unas cuantas goteras en el techo de la casa, por donde intentan colarse los gusanos de la putrefacción imperial como nunca antes. No es fácil ir tapando tales goteras mientras seguimos aprendiendo el oficio de albañil.

Justo es decir que Maduro ha resistido como un roble, al frente del pueblo revolucionario, el embate de los vientos huracanados de la tempestad que viene del Norte. ¿Y la Constituyente? No la voy a dejar por fuera porque tengo vela en ese entierro. Tenemos deudas pendientes, es verdad, pero creo que las pagaríamos con creces con una sola y brillante moneda, todo lo demás sería ñapa: la transformación de este Estado burgués que aun nos condiciona, esta estructura mastodóntica que favorece al burocratismo y la corrupción.

En días pasados un compa me hablaba de la corrupción y yo le asomé que dejar en manos de este Estado el combate contra la corrupción es como encargar a zamuro de cuidar carne.

Chávez nos dio la llave para escapar de esa prisión política: el Estado Comunal. No olvidemos una de sus disyuntivas postreras: “¡Comuna o nada!”. Conozco excelentes propuestas de la Comisión Permanente para el Fortalecimiento de la Democracia Participativa, las Comunas y los Consejos Comunales.

Tendremos que debatirlas más temprano que tarde, mejorarlas, si es el caso, y dar aceleración inmediata al proceso de construcción y expansión del Estado Comunal. Se lo debemos al Comandante Eterno y al pueblo.

Por supuesto, no se crea que estoy pontificando. Puedo ser hasta irresponsable, al fin y al cabo no soy más que un viejo poeta loco. Digo como vociferaba el poeta Argenis Daza Guevara parafraseando a T.S. Elliot, “soy un par de melladas garras en el fondo del mar”, en medio de sus exageradas y hermosísimas peas. A veces pienso que ni siquiera existo.

 

Por Néstor Francia

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Caos constructivo

¿Sabes Qué es el Caos Constructivo?

CBST Noticias.- La tesis del Caos Constructivo, es parte de los planteamientos geopolíticos de uno de los principales asesores en Política exterior de los EEUU: Zbigniew Brzezinski, quién la formuló esencialmente para explicar los esfuerzos geoestratégicos por alterar la organización geográfica en el espacio de la Península Arábica, como parte de una línea de acción que procurará mantener un mayor control sobre los importantes recursos energéticos de la zona.

El Caos constructivo, sostiene la necesidad de alentar y apoyar conflictos violentos, crisis económicas y/o sociales, con la finalidad de impulsar el acoso y derrocamiento de un Gobierno, esencialmente confrontado a los intereses estratégicos y de seguridad de los EEUU o en su defecto, impulsar una fragmentación de ese territorio, con el objeto de colocar “gobiernos aliados” en los espacios geográficos surgidos de las acciones secesionistas.

En términos teóricos y paradigmáticos, la teoría del caos constructivo hace uso de diversas aproximaciones. La primera, se sostiene en las ideas y planteamientos del teórico norteamericano Shermant Kent, en el texto “Inteligencia Estratégica para la política Mundial Norteamericana”, escrito en 1949, que sostuvo que las guerras próximas que le tocaría pelear a los EEUU, implicarían armas no convencionales y las identificaba: “bloqueo, la congelación de fondos, el boicot, el embargo y la lista negra por un lado; los subsidios, los empréstitos, los tratados bilaterales, el trueque y los convenios comerciales por otro”. Es lo que también se conoce como el soft power (poder suave) o el empleo de mecanismos diplomáticos de presión, aprovechando la estructura del poder mundial en el sistema-mundo.

Lo significativo de este primer pivot teórico, es que a través de los supuestos sostenidos por Kent en su obra, se generan un conjunto de acciones que marcan el hacer de la política exterior de los EEUU, hasta el día de hoy. Esa inteligencia estratégica, tiene actualmente su correlato a través de lo que algunos han dado en llamar la cibergeopolítica o el empleo de los elementos de Guerra de IV Generación aplicados al tema de la seguridad. Conocidos son las advertencias realizadas tanto por Snowden como por Assange al respecto del control cibernético e informático que han alcanzado las fuerzas especiales de los EEUU y los imperialismos colectivos.

Una segunda base paradigmática del Caos Constructivo, está conformado por los aportes del teórico Gene Shard en su obra “De la Dictadura a la democracia”.

Ahí se plantean un conjunto de métodos de acción, para ser precisos una acción en cinco (5) pasos para desestabilizar un Gobierno, a saber:

1) generar y promocionar un clima de malestar.

2) intensa campaña en defensa de “la libertad de prensa y de los DDHH”, acompañado de denuncias de totalitarismo y autoritarismo por el Gobierno objeto de la acción.

3) lucha por reivindicaciones políticas y sociales, así como promoción de manifestaciones y protestas violentas, amenazando instituciones o personajes políticos.

4) operaciones de guerra psicológica (OPSIC) y desestabilización del gobierno, mediante movilizaciones que impulsen la “ingobernabilidad”.

5) forzar la “renuncia” del presidente o jefe de gobierno y la preparación de una intervención militar, a través del aislamiento internacional del país.

En el caso de Venezuela, hemos indicado como se han venido ejecutando parte de esas acciones, buscando incrementar el conflicto y la violencia en el país.

Un tercer piso teórico, es el derivado de las denominadas Operaciones psicológicas (OPSIC). Sus orígenes se remontan al texto El Arte de la Guerra, de Sun Tzu que proponía:

Luchar y ganar las batallas no es la suprema excelencia, sino que la suprema excelencia consiste en ganar las batallas sin luchar,…, toda el arte de la guerra está basado en el uso del engaño, es decir la guerra total merced a las falsedades y mentiras.

Las Operaciones Psicológicas (OPSIC) pueden ser definidas como “el conjunto de actividades psicológicas planeadas en paz, crisis y guerra, dirigidas a audiencias enemigas, amigas o neutrales para influir en actitudes y conductas que afecten al logro de objetivos militares y políticos”.

Las OPSIC buscan desarrollar lo que denominan “línea de persuasión”, que es una técnica empleada para inducir una reacción deseada sobre una audiencia objetivo y representa la estrategia que persigue alcanzar un objetivo psicológico determinado.

Viene acompañado por el abordaje de temas, que es la idea o asunto objeto de la línea de persuasión.

Estos tres elementos, son la base conceptual desde la cual se estructura todo el peso de la praxis ejecutora del Caos Constructivo, como mecanismo implementado en escenarios de Guerra No Convencional, que en nuestro criterio son empleados en los actuales momentos en Venezuela.

¿Por qué aplicar el Caos Constructivo contra Venezuela?

La principal razón surge de nuevo del “tanque pensante” más influyente en este momento, dentro de la política exterior norteamericana: Zbigniew Brzezinski.

El punto esencial que lo justifica es la pérdida de la capacidad unilateral de los EEUU para imponer el orden en el sistema-mundo. Desde 1971 viene sosteniendo que los EEUU debía generar un “Nuevo Orden Mundial”, basado en una asociación con la Comunidad Europea y Japón, tal como lo afirmó en su libro “Entre dos edades: El Papel de EEUU en la era Tecnotrónica”.

Los temores de la incapacidad de los EEUU para imponer el orden en un sentido hegemónico, tienen total validez al confrontarlo con el impacto que ha tenido la Organización de Cooperación de Shangai (OCS) fundada en 2001 por China, Rusia, Kazajistán, Kirgistán y Tajikistán, a la cual se ha unido Uzbekistán.

La creciente cercanía entre Rusia y China, que ha generado el unilateralismo globalizante adelantado por los diversos gobiernos norteamericanos desde Ronald Reagan (1981-1989) hasta la actualidad, ha devenido en una alianza que amenaza la supremacía que los EEUU había gozado desde la crisis de la ex URSS en las últimas décadas del pasado siglo XX.

La pretendida hegemonía sostenida a través del denominado Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC en sus siglas en inglés), que buscaba imponerse tanto sobre los aliados tradicionales de los EEUU (Unión Europea y Japón) así como sobre sus adversarios históricos (China y Rusia), se vio seriamente comprometida en lo que va de siglo XXI. Rusia y China han tenido un acercamiento, basado en la actitud agresiva que los imperialismos colectivos (EEUU, Unión Europea y Japón) han tenido a través de la OTAN en las cercanías de su espacio vital.

La presión que militar y económicamente han ejercido tanto por el este (Mar de Japón y de China) como por el oeste (Polonia, Hungría, Eslovenía, Estonia, Litonia, República Checa, entre otras) ha derivado en un pacto estratégico Rusia-China, que tiene como objetivo común frenar las amenazas que ha desarrollado los EEUU y sus aliados, contra ellas.

Las pretensiones unilaterales y globalistas han logrado un acercamiento inaudito con Rusia, impensable desde que China surgió como potencia con Mao Zedong en 1949.

Por otro lado, es inocultable el impulso económico que ha logrado Rusia y China en la última década en el mundo y particularmente en América Latina, entrando a disputarse con los EEUU en lo que han considerado su tradicional – e histórico- “patrio trasero”.

El choque de Rusia- China con EEUU- Europa y Japón, en lo que se conoce como global commons (espacios comunes) es notorio.

Entre esos espacios comunes entre los cuales han emergido Rusia y China, está Venezuela.

Las dificultades que los EEUU han presentado para mantener el control hegemónico en términos marítimos, en pasos como el estrecho de Hormuz, Bab-el Mandeb y Malaca, así como la disputa del control en el ciberespacio, se unen al retroceso en términos de crecimiento económico, en comparación con el binomio Rusia- China.

Las dificultades de disposición de recursos naturales, la pérdida de hegemonía – o supremacía- militar han colocado a las súper élites en los EEUU y Europa en un estado de alarma, ante el avance real que han experimentado Rusia y China, con un enfoque geopolítico que reta el poderío que pretende mantener el coloso del norte.

La perspectiva que han asimilado los Gobiernos de Vladimir Putin y el líder chino, Xi Jinping, es de una unidad EUROASIÄTICA. Ese enfoque geopolítico, tiene su correlato en un teórico eslavo: Alexander Dugin, que se confronta a las tesis de Brzezinski, sosteniendo la necesidad de superación de las viejas teorías políticas.

Dugin propugna la denominada Cuarta Teoría Política (CTP), que indica la necesidad de superar las tres (3) teorías históricas: el fascismo, el liberalismo y el comunismo.

Como parte de esa teoría geopolítica, se ha generado – y sostenido- un acercamiento entre las potencias de EuroAsia, que han adelantado una presencia importante, en términos económicos y geopolíticos en Nuestra América.

Rusia y China, mantienen un enfrentamiento con EEUU y sus aliados (Europa y Japón), lo cual coloca a Venezuela en el medio de esa disputa. Nuestro país, se ha trasmutado en una especie de “objeto de deseo” de la confrontación geopolítica.

Eso se explica en primer lugar, por la definición constitucional de una política exterior autónoma, en el marco de la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV).

En ese marco de acción autónoma, no alineado al tradicional papel subordinado que había tenido Venezuela, se adelantó durante el gobierno de Hugo Chávez (1999-2013) – y se mantiene durante el Gobierno de Nicolás Maduro- una geopolítica de defensa de los recursos naturales y de mayor autonomía diplomática, que ha venido acompañado por alternativas a la supremacía norteamericana en Nuestra América, a través de iniciativas como la CELAC, UNASUR; Petrocaribe y ALBA-TCP.

En segundo lugar, está el tema del alineamiento militar.

Venezuela ha firmado y adelantado, una alianza estratégica-militar con Rusia y China, que ha permitido ejercicios conjuntos pero más importante aún, es la compra de equipamiento militar, desde aviones, radares, fusiles, lanzacohetes, lanchas misilísticas, sistemas anti-aéreos, entre otros, que nos colocan en el centro de la disputa geoestratégica.

En tercer lugar, como parte de las razones anteriormente expuestas, Venezuela ha desarrollado una mayor soberanía en cuanto a la disposición de sus riquezas naturales y con ello, se ha distanciado de los EEUU, que han visto amenazada su Seguridad Energética.

El estruendoso fracaso que las tesis unilateralistas globalizantes de los EEUU, han tenido en sus planes de impulsar un caos constructivo en Medio Oriente, lo ha llevado a observar con preocupación cómo las enormes reservas estratégicas de petróleo y gas de Venezuela, calculadas en unos 3,3 billones de barriles de crudo extraíbles (basado en el hecho que en el Golfo de Venezuela hay unos 543.000 millones, cerca de 1,3 billones en la Faja Hugo Chávez y cerca de 1,5 billones en la desembocadura del Río Esequibo, en disputa con la República Cooperativa de Guyana), han sido puestas a la disposición de los capitales e intereses de Rusia y China.

En cuarto lugar, en términos geopolíticos, Venezuela ha encabezado iniciativas de resistencia contra-hegemónica en Suramérica y El Caribe, que se han erigido en un obstáculo para que los EEUU y sus aliados mantengan los controles que desde el siglo XIX han ejercido sobre estos espacios geográficos.

Romper la estructura de poder interna en el país, que indudablemente no se encuentra alineada a los intereses estratégicos de los EEUU, es un objetivo militar de primer orden que se han trazado y que explican, la aplicación de las tesis de Caos Constructivo contra nosotros.

¿Cómo se aplica el Caos Constructivo contra Venezuela?

Hasta ahora, hemos sólo definido en qué consiste el Caos Constructivo y el porqué de su desarrollo contra Venezuela, pero no hemos descifrado su ADN operativo.

Debemos decir, que comenzó en 2002, con un laboratorio vivencial que manejó dos (2) de los tres pisos teóricos que son la base de la teoría del Caos Constructivo:

1) los planteamientos de Kent, sobre acciones de guerra no convencional y 2) los métodos de Gene Shard, sobre “acciones no – violentas”.

Cuando se tejió contra Chávez, entre noviembre de 2001 (con el paro de Fedecamaras) y abril de 2002 (con el pronunciamiento de militares y la manipulación de imágenes) una acción que momentáneamente lo expulsó del ejercicio del poder, los servicios de inteligencia de los EEUU comprendieron de la peor forma, que no podían cambiar la voluntad popular con un simple manejo de imágenes, debían trabajar más profundamente la animosidad psicológica para lograr derrumbar el enorme arraigo popular que tuvo el liderazgo de Chávez.

La gran lección de los sucesos de abril de 2002, fue la posibilidad de explotar el odio de clase y étnico contra Chávez.

Chávez construyó una estructura simbólica con los excluidos y transformó esa asociación en una voluntad de poder, que lo llevó a triunfar contundentemente en los procesos eleccionarios entre 1999-2012 (con la única excepción de la derrota del Referendo por la reforma constitucional de 2007), sin embargo quedó en evidencia una profunda ruptura cultural entre los sectores clase media que vieron con indignación la política de igualdad jurídica que adelantó Chávez.

El odio de clase como motivación político para movilizar contra el Proyecto Bolivariano, fue un dato surgido empíricamente.

Ese odio pretendió repetirse en el paro petrolero sucedido a finales de 2002 y principios de 2003, sin éxito evidente.

El cálculo había fallado, pero ¿qué lo había hecho fallar?, la respuesta: el liderazgo e identificación de Chávez con los colectivos excluidos.

Era necesario socavar ese liderazgo y comenzó toda una dinámica, que se basó exclusivamente en los supuestos e indicaciones de Gene Shard y en el soporte a través de Operaciones Psicológicas (OPSIC).

Heriberto Gónzalez, psicólogo ha explicado muy bien el proceso de manipulación que se ha adelantado desde ese momento. Dio inicio a una dinámica de ablandamiento y penetración en la psiquis de apoyo electoral de Chávez y del PSUV.

A ello sin duda contribuyó el hecho, que no se han desmontado los mecanismos liberales característicos de la cultura rentística del venezolano, que siguen estando vigentes.

La articulación de las estrategias de “resistencia y movilización” planteada por Shard en su libro (más de 190 acciones que pueden ejecutarse), comenzaron a llevarse a cabo, con progresividad.

No obstante, el propio Chávez, las había denunciado y advertido sobre esos esfuerzos, que en conjunto desarrollaban actores políticos y económicos internos, con comunicación y apoyo externo.

Sin embargo, en el lapso que va de los primeros esfuerzos en 2002, a la denuncia de Chávez en junio de 2007, las diversas agencias de inteligencia lograron identificar actores, organizaciones e instituciones que podían “ser tocadas”, con la finalidad de ser utilizadas para la desestabilización. Lo único, con lo que no contaban, es con el impacto que la política de defensa de los soberanía petrolera iba a tener en la calidad de vida de los venezolanos.

El activista político e investigador, Carlos Lanz, ha escrito sobre las acciones relativas a la aplicación de Operaciones Psicológicas (OPSIC) desde 2007 y las estrategias empleadas de desinformación y confusión.

Es clave de su trabajo resaltar – por su vinculación con lo que sucede hoy en Venezuela- lo que denomina distorsiones informativas, que se basan en manipulación a través de la “gestión de la percepción vía noticia”, impulsadas por redes informativas (audiovisuales o digitales).

Se busca generar la fragmentación de la realidad, la generalización de situaciones, silencios y censuras, que terminen “debilitando” las creencias o preferencias culturales e históricas, que permitían la identificación política con Chávez y el proyecto bolivariano.

La capacidad comunicativa, la claridad política de Chávez, desarticuló esas acciones, advirtiendo la mayoría del tiempo a través de su presencia mediática. A nuestro criterio, el propio Chávez fue un gran obstáculo para el desarrollo exitoso de las OPSIC en Venezuela, por eso la necesidad de su “eliminación física”.

El punto de quiebre, de esta fase de “ablandamiento mediático” que se da en sus inicios en 2002, será el inicio de su enfermedad. Al respecto es importante resaltar las hipótesis que se han construido sobre la posibilidad de una operación encubierta destinada al asesinato de Chávez, sobre la cual hemos escrito en otro momento.

La enfermedad de Chávez, sobre la cual se han mostrado elementos que indican la posibilidad de haber sido inducida, fue tratada con la herramientas de las OPSIC, creando dudas, miedo, desesperanza, desánimo, tristeza.

Se trata de la concreción de las tres bases teóricas del Caos Constructivo:

a) inteligencia estratégica de manipulación.

b) métodos no convencionales de Gene Shard.

c) operaciones psicológicas de ablandamiento.

La primera fase fue probada y adelantada, entre 2002 hasta 2013.

A partir de marzo de 2013, comenzó la etapa definitiva, que coincide con los pasos 1 al 3 de Shard (crear malestar, campaña de denuncia de DDHH y manifestaciones de protesta violenta), pero complementada con la creación de situaciones de descontento social, ligado al desabastecimiento, al acaparamiento, a la generalización de la realidad (“con Chávez esto no pasaba”, “Maduro no es Chávez”, “el socialismo ha fracasado”).

Los pasos 4 y 5 (operaciones psicológicas de movilización y conflicto y lograr, la renuncia finalmente) son las acciones que se ejecutan en este instante, manipulando en torno a matrices que insisten en “golpe de estado en Venezuela”, “gobierno reprime salvajemente a la oposición”, “crisis humanitaria”.

Diversos investigadores del área económica, han mostrado como los problemas de inflación inducida, aumentó de la disparidad bolívar/dólar, escasez de productos de la cesta básica a través de su acaparamiento, tienen que ver con acciones perfectamente articuladas para generar un clima de agitación y descontento.

Era el complemento perfecto para dar inicio a la etapa de aplicación del Caos Constructivo en Venezuela. ¿Qué condiciones existen para ello? La respuesta es múltiple. En primer lugar, la ausencia física de Chávez y el impacto que su fuerza comunicativa generaba.

A pesar de los esfuerzos de Nicolás Maduro y su equipo, es notoria la campaña en contra de su gobierno y los efectos sobre la opinión pública venezolana. Es constante el bombardeo mediático exaltando los errores, minimizando los éxitos de la gestión, segmentando la información para afectar a los diversos sectores de acuerdo a sus preferencias sociales y culturales.

En segundo lugar, los efectos de la aplicación de los lineamientos de las teorías de Kent sobre inteligencia estratégica, destinada a “descubrir” las debilidades.

En nuestro caso, una cultura rentista que no fue desmontada y que produjo que muchos que decían ser “chavistas” lo fuesen solo cuando el Estado y el Gobierno Bolivariano los favoreció con una de sus políticas sociales. Eso se vio impulsado por la distorsión informativa y la generalización de noticias, como armas de la guerra no convencional.

En tercer lugar, las propias debilidades internas, marcadas por la pervivencia de un clientelismo disfrazado dentro de la militancia del PSUV, que se ve alimentado por la campaña de desinformación y por un burocratismo amenazante de la continuidad del proyecto bolivariano.

Esas debilidades internas, son maximizadas a través de la repetición en los diversos medios de los errores, omisiones y corruptelas que existen, sin lugar a dudas, pero al mismo tiempo, se minimizan los avances y logros realizados en materia social o de infraestructura, o las propias acciones para encarcelar a los funcionarios que caen en la corrupción.

En cuarto lugar, el caos constructivo, busca la modificación de las relaciones de poder o en su defecto, lograr el fraccionamiento de un territorio con el objeto de lograr un separatismo que ayude a conseguir los objetivos de control de recursos naturales estratégicos.

En el caso de Venezuela, no es fortuito que esas acciones de caos constructivo tengan unos focos muy importantes en la frontera con Colombia.

Se ha señalado con firmeza como las acciones encubiertas que se desarrollan con la anuencia del Gobierno de Colombia, a través del control que sobre las actividades ilícitas en la frontera ejercen las fuerzas paramilitares, están asociadas con un plan de secesión que no es nuevo y sobre el cual se ha advertido reiterativamente.

Es particularmente preocupante, como un foco vital del éxito de la aplicación del Caos Constructivo, tiene como ámbito de acción geográfica a los Estados Zulia y Falcón. En ellos se encuentran algunos elementos geoestratégicos esenciales.

Uno, la proximidad geográfica – en términos de espacio vital- de esas entidades con centro militares con fuerte presencia de tropas de EEUU y la OTAN. Colombia y las Antillas Holandesas (Aruba, Curazao y Bonaire) tienen bases militares, que no solo tienen efectivos del Comando Sur, sino de la OTAN con alta capacidad de poder de fuego y movilización.

Si eso no es suficiente, en estos espacios se ha dado históricamente la presencia de un sentimiento de secesionismo, que puede servir de caldo de cultivo para impulsar la separación de esas entidades, a través de la penetración que se ha hecho mediante iglesias protestantes – con fuertes vínculos económicos en EEUU- y la presencia de factores ligados al sionismo (en Coro y Punto Fijo ha sido constante la presencia de actores ligados al sionismo, con fuerte poder económico, que en otros momentos han causado conflictividad política).

El secesionismo que se impulse como parte de ese Caos Constructivo, en Falcón y Zulia, permitiría el control sobre los 543.000 millones de barriles de petróleo del Golfo de Venezuela, así como las reservas de más de 26.000 millones del Lago de Maracaibo, aunado a las reservas de gas ubicadas en la zona, con lo cual EEUU y los Imperialismos Colectivos, verían paliados sus problemas de seguridad energética.

En tercer lugar, esas entidades han sido epicentro del accionar de la oposición al Gobierno de Nicolás Maduro, la fortaleza de los actores opositores es innegable a pesar del hecho, que el poder político en ambos territorios es ejercido por Gobernadores militantes del PSUV, como es el caso de Francisco Arias Cárdenas en el Zulia o Stella Lugo en Falcón.

A pesar de ello, en ambas entidades, sus capitales están bajo control político de la oposición y en ellas se concentra la capacidad de movilización de la oposición política.

Finalmente, es significativo señalar que todo nos conduce a advertir como las estrategias de manipulación y distorsión informativa, creación de matrices negativas, movilizaciones opositoras, actos de provocación, buscan elevar la conflictividad y conducir a la conformación de una especie de cabeza de playa en el occidente del país, que propicie el aislamiento político internacional de Venezuela y facilite una intervención de amplio espectro, tal como ha sido señalado en diversos documentos de inteligencia, destinado a derrocar finalmente al Gobierno de Nicolás Maduro Moros, con la participación de

Fuente: Comando Sur de los EEUU.

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Consejo de Seguridad

Mentiras y omisiones durante la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Venezuela

CBST Noticias.- Entérate de lo que sucedió en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU de este miércoles:
1. Por tercera vez en 2019, Estados Unidos convoca una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para asediar a Venezuela, ante la imposibilidad de concretar un golpe de Estado utilizando la figura de Guaidó.

2. Durante la sesión, varios funcionarios dijeron mentiras flagrantes, que buscan presentarse como argumentos válidos para una “intervención humanitaria” en Venezuela.

3. Por ejemplo, Eduardo Stein (jefe de la OIM) calificó la migración venezolana como “sin precedentes” en la historia latinoamericana.

4. Stein pasa por alto que Colombia es el campeón mundial de las migraciones forzadas, con 7,7 millones de desplazados. Un número que dobla la migración venezolana, cifrada por él en 3 millones.

5. Por su parte, Katheleen Page, médico del Hospital Johns Hopkins, leyó un informe donde afirmó que la epidemia de sarampión, “entre otras” que vive Venezuela, escenifican su “crisis humanitaria”.

6. Mientras hablaba Page, la alcaldía de New York declaró un estado de emergencia para atender la epidemia de sarampión que vive la ciudad. Lógicamente, Page no hizo ninguna mención a ello como algo preocupante.

7. El vicepresidente Mike Pence también hizo presencia y tomó la palabra en la reunión, presentando a Venezuela como un Estado fallido en “crisis humanitaria”, donde existe una “presencia maligna” de Hezbolá, Cuba, Irán, lo que supuestamente representa una amenaza para la seguridad internacional.

8: Pence omite concientemente que EEUU ha intervenido y promovido golpes de Estado en decenas de países latinoamericanos, que ha llevado a Medio Oriente a la guerra en varias ocasiones y que actualmente desarrolla una política de sanciones con graves efectos humanitarios sobre la población venezolana.

 

Fuente: misionverdad.com

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Carmona Estanga

Los expedientes violentos de la oposición venezolana (I)

CBST Noticias.- Los recientes atentados terroristas contra el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), por parte del imperio es- tadounidense, colocándose sin ningún tipo de escrúpulos al frente de la oposición venezolana, en la que ha sido la fase más dura de las arremetidas contra nuestra Patria desde la Guerra de Independencia, han pasado a engrosar el ya voluminoso expediente de quienes se han empeñado en derrocar primero, al gobierno del comandante Hugo Chávez Frías y, luego, al de Nicolás Maduro Moros.

De la emboscada de abril a los paramilitares de la Finca Daktari

Incluso en los momentos en los cuales ha optado por participar en procesos electorales -ganando dos de los 26 realizados en estas dos décadas-, la derecha nacional, en alianza con sus pares internacionales, ha dejado al descubierto su doble rasero, al intentar apoderarse del poder político apelando reiteradamente a las vías no democráticas, en procura de lograr su cometido de exterminar a la Revolución Bolivariana.

Obviamente, siempre el objetivo ha sido el de recuperar los privilegios perdidos con la llegada al Palacio de Miraflores de “El Arañero de Sabaneta” y entregar de nuevo la explotación de nuestras riquezas al imperio más genocida en la historia de la humanidad.

Para ello han empleado diversas metodologías, como los recientes atentados contra el corazón de la Central Hidroeléctrica “Simón Bolívar” de Guri, pretendiendo dejar a oscuras por semanas, quizás meses, a 30 millones de personas, en unas criminales acciones afortunadamente frustradas por el Gobierno nacional.

Aquel abril

Desde antes de que el comandante Chávez ganara las elecciones presidenciales el 6 de diciembre de 1998, se inició la campaña para intentar aterrorizar a los votantes e impedir el inminente triunfo del líder de la rebelión del 4 de febrero de 1992.

Luego, con un bombardeo inclemente a las mentes de las venezolanas y los venezolanos a través de los grandes medios de comunicación, fueron sembrando el odio y preparando el terreno para uno de los episodios más deleznables en la historia de nuestro país.

Utilizando como excusa el rechazo a las leyes habilitantes aprobadas por la Asamblea Nacional (AN), los sectores de la oposición convocaron a un paro nacional para el 10 de diciembre de 2001 que, si bien no contó con el éxito esperado, se convirtió en el punto de partida para lo que ocurriría cuatro meses después.

Con los medios como punta de lanza, fueron preparando su primera gran arremetida: el 9 de abril de 2002, luego de haber calentado por semanas las calles y cobrando la factura del odio inoculado en las mentes de miles, se produjo la consumación de una alianza contranatura, cuando los presidentes de Fedecámaras y la CTV, Pedro Carmona Estanga y Carlos Ortega, respectivamente, llamaron a un paro nacional.

Emblemática fue la gráfica en la cual el sacerdote Luis Ugalde, entonces rector de la Universidad Católica Andrés Bello, le alzaba la mano a ambos, rubricando el respaldo de la oligarquía eclesiástica a la conspiración.

El 11 de abril una considerable multitud se concentró en la urbanización Chuao, convocada para una marcha que, sin previo aviso, fue desviada hacia el Palacio de Miraflores por una dirigencia que poco después se separó de la misma, consciente de la emboscada montada por ellos contra su propia gente.

Francotiradores apostados por aquellas mentes criminales en hoteles aledaños al puente Llaguno y al Palacio Blanco –donde se hallaban concentrados los chavistas, también en número importante-, comenzaron a disparar, indiscriminadamente, a uno y otro bando. Previamente, un grupo de altos oficiales implicados en la conjura había grabado un mensaje a la Nación hablando de muertes, mucho antes de haber caído la primera víctima, para justificar todo lo que vendría después.

También como parte del plan, en una edición extraordinaria circulante a media mañana, un otrora gran diario devenido en pasquín fascista, desnudaba en su portada el verdadero objetivo: “La batalla final será en Miraflores”.

La masacre de chavistas y opositores, fría y criminalmente planificada, sirvió como excusa para que varios integrantes del Alto Mando Militar implicados en la sedición se rebelaran contra el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías, a quien terminaron secuestrando en horas de la noche en Fuerte Tiuna.

Al día siguiente, mientras se iniciaba una despiadada persecución de los afectos a la Revolución Bolivariana, un exultante Carmona Estanga, pasándole por encima a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y ante los alaridos de quienes plenaron el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores –fue la última vez que lo pisaron-, se autojuramentó como presidente, consumando así el primer golpe mediático en la historia mundial.

No duró mucho su dictadura. Desde el mismo 12 de abril, los sectores populares de Caracas y de todo el territorio nacional se convirtieron en un hervidero, con un pueblo reaccionando ante la vileza de la acción cometida por los complotados y el sábado 13, en marejadas, se dirigieron hacia los cuarteles a exigir el retorno del legítimo jefe de Estado, Hugo Chávez Frías.

En la capital de la República, miles se dirigieron hacia Fuerte Tiuna y Miraflores, donde los protagonistas del festín de la víspera, todavía con la resaca encima del poder recién asumido, emprendieron veloz y despavorida huída.

La madrugada del 14, un helicóptero que trasladaba a Chávez aterrizó en el palacio presidencial. En realidad había cabalgado hasta allí a hombros del heroísmo de un pueblo que, haciendo historia, lo rescató de quienes tenían como último fin asesinarlo.

El paro petrolero

No terminaron allí las aventuras golpistas de la oposición venezolana en ese 2002. El 22 de octubre, en una suerte de “goteo” y bajo una descomunal cobertura mediática –como parte de un tinglado previamente diseñado-, un grupo de militares comenzó a pedir la renuncia del Presidente de la República desde la plaza Francia de Altamira, municipio Chacao, cuyo alcalde era Leopoldo López.

Varios de esos uniformados estuvieron involucrados en los hechos de abril y habían sido absueltos por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), controlado por Luis Miquilena, bajo el insólito argumento de que su accionar estuvo “preñado de buenas intenciones”, en una indignante sentencia emitida el 14 de agosto.

Desde ese momento, el lugar se convirtió en escenario de un show golpista magnificado por las transnacionales mediáticas.

En sus entretelones, podían conocerse sórdidos episodios de tráfico y consumo de drogas, mientras en diversas zonas del país estallaban algunos focos de violencia.

El 2 de diciembre, los respectivos jefes de la CTV y Fedecámaras, Carlos Ortega y Carlos Fernández -quien sustituyera al prófugo Carmona Estanga-, una vez más convocaron a una huelga general, que en esa oportunidad implicó la paralización de nuestra principal industria, la petrolera, utilizando para ello mecanismos de sabotaje interno para impedir el funcionamiento de Pdvsa y causar pérdida mil millonarias a la Nación.

Mientras Ortega y Fernández se daban cita desde entonces todas las tardes, a las 6, en cadena nacional de medios privados –que cedieron sus espacios publicitarios a mensajes de la Coordinadora Democrática, predecesora de la ya extinta MUD- para dar el parte del terror sobre los “avances” del paro, la noche del 6 de diciembre fue sacudida por una veintena de disparos en la plaza de la conjura, que en ciertos sectores era llamada sarcásticamente “plaza Augusto Pinochet”, por la cantidad de fascistas allí reunidos.

El tiroteo, que dejó tres muertos y una decena de heridos, fue atribuido de inmediato al Gobierno Nacional, sin ningún tipo de pruebas, por aquellos medios que daban cobertura a aquella suerte de orgía en la que se había convertido en las tras- tiendas la conjura altamirana.

Todo ello, pese a que a escasos minutos de producirse el hecho fue detenido el autor material, Joao De Gouveia, un sujeto con problemas psiquiátricos y sin ningún tipo de motivaciones políticas.

Mientras tanto, con su extraordinario habilidad y dotes de genial estratega, el comandante Chávez optó por no ejecutar ningún tipo de procedimiento contra quienes habían convertido a la mencionada plaza en su centro de operaciones sediciosas y así como comenzó el “goteo” en octubre, también se fue diluyendo.

Simultáneamente, el paro con- vocado por la CTV, Fedecámaras y la Coordinadora Democrática, también iba languideciendo.

El 21 de diciembre, el buque “Pilín León”, que había sido fondeado por sus tripulantes en el Lago de Maracaibo, fue rescatado, comenzando así el proceso de recuperación de nuestra industria petrolera.

Para mediados de enero, el país retornaba a la normalidad y la huelga, que oficialmente jamás fue levantada, había sido derrotada. Para la historia quedó una patética fra- se de Carlos Ortega: “El paro se nos fue de las manos”.

La Finca Daktari

A las 2:30 de la madrugada del domingo 9 de mayo de 2004, efectivos de la Dirección de Servicios de Inteligencia Policial (Disip) y de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) –ambos organismos ya desaparecidos–, allanaron la Finca Daktari, ubi-

cada en una zona boscosa del municipio El Hatillo del estado Miranda, propiedad de Robert Alonso -hermano de la actriz y cantante de tercera categoría María Conchita Alonso-, en la cual se encontraban 153 paramilitares colombianos, cuya presencia en nuestro país tenía como fin asesinar al presidente Hugo Rafael Chávez Frías.

Esa mañana, mientras las venezolanas y los venezolanos comenzábamos las celebraciones en familia del Día de las Madres, se iban conociendo los primeros detalles del escalofriante plan magnicida orquestado por los sectores más reaccionarios de la derecha criolla, siempre bajo la tutela del imperialismo estadounidense y la complicidad del Gobierno colombiano, en ese entonces presidido por el carga maletas de Pablo Escobar Gaviria, Álvaro Uribe Vélez.

De acuerdo con lo revelado posteriormente, entre el centenar y medio de terroristas se encontraban varios “especialistas” en el denominado “corte de corbata”, eufemismo con el cual se denomina la práctica de degollar personas, generándoles un lento desangramiento, lo cual puede darnos una idea de la salvajada que pensaban ejecutar en contra del Jefe de Estado, en una cena con banqueros prevista para la noche del 12 de aquel mes en la residencia presidencial de La Casona.

Al mismo tiempo, portando uniformes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), los paramilitares pensaban tomar por asalto el Palacio de Miraflores, el cual sería bombardeado por un oficial traidor de la Aviación venezolana, y la Comandancia de la Guardia Nacional, entre otros puntos estratégicos.

Los detenidos también contaban con experiencia en la mutilación y castraciones de personas vivas, prácticas habituales entre los paramilitares colombianos para sembrar el terror en la población.

Las investigaciones que llevaron a la neutralización de este magnicidio frustrado, incluyeron la intercepción de correos electrónicos entre la señora María Luisa Chiossone, quien se autodenominaba “Yuyita”, y el prófugo Pedro Carmona Estanga, el mismo que dos años antes había sido echado a patadas por el pueblo del Palacio de Miraflores, tras el golpe de abril, a quien daban un apodo propio de mafiosos: “El Don”.

Igualmente, las investigaciones arrojaron otros nombres de peso entre la derecha criminal de nuestro país, como el de la diputada Liliana Hernández, quien había sido dirigente juvenil adeca y luego pasó a las filas de Primero Justicia; el exsecretario general de Acción Democrática, Rafael Marín, para el momento integrante de la Asociación Civil “Ciudadano Común”; los militares Jael Contreras Rangel y Ovidio Pogglioli, ambos vinculados a la dictadura de Carmona “El Breve” y el empresario miembro de la rancia burguesía criolla Gustavo Zing Machado, a quien se le atribuyeron funciones de financista de la sangrienta operación.

Han sido 20 años en los cuales la derecha nacional y transnacional, llevada permanentemente de la mano genocida del imperio estadounidense, no han dado respiro a los gobiernos del presidente Hugo Chávez y al heredero de su legado, Nicolás Maduro Moros.

Un par de décadas en los cuales esa oposición extremista no ha tenido ningún tipo de escrúpulos para intentarlo todo, incluyendo los métodos más abominables, en la búsqueda de apoderarse del poder político, sin importarle para nada la sangre que pudiera dejar regada en los caminos de nuestra Patria, como seguiremos viendo en nuestra próxima entrega.

Por Jimmy López Morillo

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