Banco de semillas

#Productivos Trabajadores de la alcaldía de Guarenas crearon banco de semillas

CBST Noticias.- En apoyo a los programas de producción, trabajadores de la alcaldía de Plaza, en Guarenas, participaron en la creación del banco de semillas de la ciudad, con la siembra de plántulas de distintas especies.

En una visita realizada al vivero municipal, ubicado en la urbanización Nueva Casarapa, de la subregión mirandina, los trabajadores y directores recibieron información acerca de las técnicas para la siembra de semillas de diferentes rubros.

Se sembraron 1.400 nuevas plántulas que serán trasplantadas a conucos que se activarán en Curupao y en escuelas.

La actividad fue encabezada por el alcalde, Luis Figueroa, quien destacó la importancia de fortalecer la cultura de la producción en las comunidades, como mecanismo que permitirá combatir los embates del bloqueo que impide la adquisición de alimentos y semillas provenientes de otros países.

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«Es el momento de sumarnos a esta tarea, es necesario que en cada comunidad, hogar, aprovechemos los espacios para sembrar y producir muchos de los alimentos que necesitamos», expresó.

Este vivero municipal cuenta con más de 1 hectárea de terreno. En lo que va de año, se han despachado 1.494 plantas para alimentos, tales como quinchoncho, ají, culantro, ayuma, yuca; además de plantas ornamentales con las que se ha contribuido al Plan Venezuela Bella.

También se han distribuido 1.787 plantas a comunidades, así como a las instituciones que forman parte del Plan Manos a la Siembra.

Maritza Alagares, directora de Ambiente de la Alcaldía, resaltó que se trata de crear el banco de semillas del municipio, para ello, se germinan y luego se trasplantan para obtener nuevas semillas.

Diógenes Colmenares, directora de educación, destacó que el Plan Manos a la Siembra, se desarrolla de manera exitosa en 15 planteles del municipio.

Rosa Pacheco, trabajadora del vivero en Nueva Casarapa, invitó a la población a incorporarse al trabajo de la siembra de semillas, ante el momento histórico que vive el país, víctima de un bloqueo que impide la adquisición de los alimentos.

 

Fuente: Correo del Orinoco

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Clap Maduro

#Análisis La guerra imperial contra Venezuela apunta ahora hacia los CLAP

CBST Noticias.- Luego de ir eslabonando un largo historial de derrotas desde que iniciaran su brutal guerra económica y el bestial bloqueo financiero y comercial contra el pueblo venezolano, quienes manejan los hilos del poder desde la Casa Blanca ahora apuntan hacia los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), convertidos en un poderoso instrumento de organización social.

En el contexto de la que consideran la fase decisiva de su campaña para derrocar al gobierno del legítimo y constitucional presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, y exterminar todo vestigio de la Revolución Bolivariana, los genocidas de Washington han colocado su mira en este mecanismo, creado hace tres años precisamente para garantizar la alimentación a las familias de más bajos recursos, impedidas de acceder a los mismos debido a la “desaparición” de los productos de primera necesidad, como parte del macabro plan imperial para devolver a nuestro país a tiempos de vasallaje.

Guerra contra el pueblo

Ante esta nueva ola de agresiones contra Venezuela anunciada por el nefasto personaje, el jefe nacional de los CLAP, Freddy Bernal, recalcó que apunta a los sectores más humildes de nuestra población:

–“Sin duda que es una acción criminal directamente contra el pueblo, a diferencia de lo que dicen los opositores, que es contra altos funcionarios del chavismo. Esta acción reafirma lo que el presidente Nicolás Maduro y todo el liderazgo de la Revolución hemos venido exponiendo, que la guerra de los Estados Unidos es contra el pueblo, por su lealtad, por su constancia, ante una guerra criminal, que ahora pretende profundizar con un elemento que es de lesa humanidad, como lo es la alimentación de nuestra población”.

Bernal, prosiguió detallando que “las sancione de Estados Unidos contra el sistema de pago, que incluye transacciones financieras para comprar alimentos en distintos países”, contra las navieras, que transportan los alimentos desde México y otras naciones hacia Venezuela y las amenazas de declarar como incursos en actos inamistosos hacia Estados Unidos a quienes comercialicen alimentos con nuestra Patria, “…por supuesto que afectan los elementos de distribución en cuanto al tiempo, ya que de 12 navieras que trasladaban alimentos, se han reducido a dos, lo que implica mayor cantidad de viajes y un lapso mayor para la llegada de los productos”.

–“Otras navieras, deben salir directamente de México hacia Venezuela, sin pasar por otros puertos intermedios, para evitar ser sancionadas. ¿Cuál es el impacto directo sobre nuestro pueblo? Pues que al alargarse los tiempos de traslado, no se puede cumplir con exactitud el mandato del presidente Maduro, de entregar cada 15 días, es más, se afecta incluso la distribución inicial de un mes, por eso es que en algunos sectores, lamentablemente tarda más para que lleguen las cajas”, precisó.

Organización

Sin embargo, como suele suceder, la saña imperial no ha logrado doblar al pueblo, que ha encontrado formas para contrarrestar los ataques, de acuerdo con el Jefe Nacional de los CLAP:

–“Esto nos ha servido para profundizar en los mecanismos de organización y distribución logística y afinar las coordinaciones entre el Ministerio de Alimentación y los gobernadores y protectores en función de minimizar los tiempos y a pesar de estas dificultades, garantizar que el alimento siga llegando regularmente a los sectores humildes”, subrayó.

Freddy Bernal, también se refirió al aspecto de los costos:

–“Es importante señalar que una caja CLAP llegada a puerto está en un precio de dos mil soberanos, al cual se le suma el flete que se incorpora para cada estado y eso hace que varíen los precios según la distancia entre cada entidad o municipio del puerto de La Guaira o Puerto Cabello. En el mismo orden, es importante decirle al pueblo que, a pesar de que aun cobrándole ese flete, esos productos, a precios regulados llegan a 117 mil soberanos, pero si es a precio especulativo llegaría a 247 mil soberanos, lo que significa que independientemente de la guerra criminal, el presidente Nicolás Maduro y el Gobierno revolucionario, siguen haciendo un esfuerzo importante para garantizar alimentos frescos, de buena calidad y que lleguen a cada una de las 6 millones de familias priorizadas”.

Clap y milicia

Sin embargo, existe un elemento de vital importancia estratégica incorporado a este instrumento creado por el Gobierno legítimo y constitucional, que tal vez podría constituir otra de las razones por las cuales los genocidas de Washington apuntan en esa dirección:

–“Hoy, el CLAP, más allá de un mecanismo de distribución de alimentos, se ha transformado en una forma de organización social, de conciencia política, de movilización, de formación y de resistencia ante la guerra criminal”, explica Bernal. “Los CLAP, no solo permiten que llegue el alimento a cada familia priorizada, sino que ahora comienzan a incorporarse masivamente a la producción, que es el gran reto en este momento”.

Y hay algo más, que también puede preocupar a quienes pretenden inútilmente acabar con la Revolución Bolivariana:

–“Pero también es importante señalar, que en cada CLAP está incorporada la Milicia Nacional Bolivariana, por lo que se transforma en un instrumento de defensa del territorio. Por eso lo hemos dicho, CLAP y Milicia ahora conforman un binomio inseparable, que produce, autosustentable, que además con conciencia política defienden con lealtad los logros de la Revolución, la estabilidad del Gobierno revolucionario y la paz de los ciudadanos”, puntualizó.

Destruir los Clap

El pasado 23 de mayo, el Jefe de Estado alertó a la Nación y al mundo sobre este nuevo elemento de la guerra no convencional desatada por quienes desde la Casa Blanca pretenden apoderarse a cualquier costo de las incalculables riquezas de nuestros suelos:

«El imperialismo quiere destruir el CLAP de tu familia, de la comunidad», denunció, durante la inauguración de la I Feria de Innovación, Ciencia y Tecnología de la FANB 2019, desde el Círculo Militar, en Caracas.

“Tenemos que producir todo el alimento, toda la carne, toda la leche, en el país. Les garantizo al pueblo venezolano que llueva, truene o relampaguee ustedes tendrán sus CLAP”, añadió en ese momento.

Días más tarde, en un acto efectuado en un centro de empaquetado en el estado Vargas, se preguntó:

“¿Qué sería de Venezuela sin los CLAP? Tenemos que dar gracias a Dios por habernos dado esta idea y darle gracias por el bendito día en que nacieron los CLAP”.

El día previo, el denominado “enviado especial” designado para Venezuela por el engendro de la Casa Blanca, Donald Trump, Elliott Abrams, un sujeto con un voluminoso prontuario en materia de guerra sucia, anunció en una entrevista ofrecida a la agencia de noticias española EFE que el Gobierno de Estados Unidos no tiene “fecha anunciada, sobre las sanciones y las acusaciones (judiciales) que vendrán, pero este es un crimen real, porque es lo que los venezolanos más pobres necesitan para sobrevivir. Ellos saben que este programa está corrupto, nosotros lo sabemos y estamos investigando los detalles y mucho más vendrá”.

En la misma oportunidad, Abrams afirmó que “definitivamente” desde el Despacho Oval aplicarán más sanciones a través del Departamento del Tesoro, que afecten este mecanismo.

Oposición cómplice

Por su parte, el canciller de la República, Jorge Arreaza, denunció que la dirigencia opositora venezolana, a pesar de que mucha de su militancia también es beneficiada por este programa de alimentación, respalda abiertamente los ataques imperiales contra los CLAP:

“El bloqueo ilegal de la Administración Trump es tan perverso, que pretende afectar las capacidades y distribución de los CLAP, una política esencial para el pueblo venezolano. Desde la oposición golpista aplauden estas medidas contra su propio pueblo”, escribió en su cuenta en Twitter.

Rechazo

Las intenciones de los genocidas de Washington de impedir que los alimentos lleguen a los sectores más débiles de la población venezolana a través de este mecanismo, han generado absoluto rechazo entre los beneficiarios, como lo refleja el pronunciamiento de los integrantes del Estado Mayor del CLAP en El Paraíso, una parroquia caraqueña con nutrida militancia antichavista:

–“Este bloqueo criminal es netamente contra el pueblo venezolano”, expuso Carlos Sierra, quien es el jefe parroquial de los CLAP, en declaraciones recocidas por la Agencia Venezolana de Noticias(AVN). “No ha sido fácil, sin embargo, aquí estamos, resistiendo. Estos ataques nos hacen más fuertes y nos fortalecen el alma y el espíritu”, añadió.

Contra las adversidades, Sierra remarcó que “…estamos rompiendo el bloqueo y haciendo grades esfuerzos. Cada CLAP tiene proyecto, porque hemos decidido que debemos producir los rubros necesarios para combatir la guerra económica”.

En función de ello, en El Paraíso instalaron la primera panadería-escuela de Venezuela y próximamente inaugurarán una pescadería con similar formato. El Jefe del Estado Mayor del CLAP en dicha parroquia, dijo que están consolidando la formación de comunicadores, como parte de la organización política y productiva de las estructuras internas.

Origen

Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), fueron anunciados por el presidente legítimo y constitucional de la República, Nicolás Maduro Moros, el 3 de abril de 2016, como una manera de contrarrestar la guerra económica desatada con fiereza por el imperialismo estadounidense y sus lacayos internos desde comienzos del año anterior.

“Los CLAP son una creación para aliviar la vida del pueblo y estabilizar la economía”, explicaría luego, el 12 de mayo de 2016, durante una reunión con integrantes de este nuevo sistema de distribución de alimentos, en el Salón Sol del Perú, del Palacio de Miraflores, detallando que con el mismo “se garantiza la distribución casa por casa de los productos alimenticios en todo el país”.

Con los CLAP estamos aprovechando cinco veces más los productos que están en el mercado venezolano, se logra optimizar la distribución de alimentos, hacerla humana”, agregó en esa oportunidad.

Fuente: Correo del Orinoco

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Clap

Trabajadores, estudiantes y pensionados se hicieron sentir en marcha por los Clap

CBST Noticias.- La clase trabajadora, el movimiento estudiantil y el movimiento de pensionados se sumaron a la movilización de este sábado en respaldo a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), que se encuentran asediados y amenazados por el Gobierno de Estados Unidos.

Durante una marcha en respaldo a los Clap, que se lleva a cabo en Caracas, el ministro para la Educación Universitaria, Hugbel Roa, precisó que 68 % de las carreras universitarias en Venezuela están vinculadas a la producción para cumplir el significado de la letra P de los comités de abastecimiento.

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En transmisión de Venezolana de Televisión, señaló que el movimiento estudiantil está comprometido para asumir las tareas productivas y alcanzar la soberanía alimentaria y productiva que requiere el país.

También en la actividad de este sábado, el ministro para el Proceso Social del Trabajo, Eduardo Piñate, destacó que la clase obrera, que también se ha visto afectada por las agresiones imperiales, se moviliza en solidaridad con los Clap, con el presidente de la República, Nicolás Maduro, y en defensa de la patria.

Asimismo, el constituyente Rafael Argote agregó que los pensionados también están movilizados para defender el país de las agresiones imperiales, y esta manifestación es una muestra al mundo de que Venezuela no se rinde.

El poder popular organizado se moviliza este sábado desde el Ministerio del Poder Popular para la Alimentación, en la avenida Andrés Bello, en Caracas, hasta la Vicepresidencia Ejecutiva de la República, en Carmelitas, en defensa de los Clap.

 

Fuente: AVN

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Comunas

#Crónica Las comunas en Venezuela frente a la guerra de la comida

CBST Noticias.- Es sábado a la mañana, y, fuera de las noticias nacionales y canales de televisión, la comunidad se organiza para realizar un mercado comunal en la parte alta del barrio de Lídice, en Caracas.

Cuanto más arriba en el cerro más humildes son materialmente las casas, las infraestructuras y los ingresos.

Sucede así en toda la capital, una ciudad donde el centro, el valle, fue reservado a las clases altas y medias, y las grandes barriadas populares se construyeron en las alturas, con casas una arriba de la otra, escaleras angostas, laberintos, esfuerzos.

Desde arriba se ve casi toda Caracas. El mercado se realiza en el sector Nuestra Señora del Rosario, organizado dentro de la Comuna Socialista Altos de Lídice.

Este sábado es el segundo mercado comunal consecutivo, una de las apuestas principales que impulsan los comuneros y comuneras en estos tiempos de guerra de precios, de economía, de asedio financiero internacional contra el país.En una calle angosta se instalan los puestos de comida: pan, pescado, y café. La semana anterior fue de verduras, hortalizas, y pan. Prueban, ensayan, no esperan soluciones, sino que buscan cómo construirlas con su iniciativa y esfuerzo.

“Una comuna debe entender que la alimentación es uno de los elementos de la política que debe abordar, sabemos que como comuna tenemos la posibilidad de hallar alternativas, brindar una mejor alimentación, más completa, integral, con la proteína de pescado, carne”, explica a Sputnik Jesús García, miembro de la comuna.

El objetivo es traer alimentos de calidad para la comunidad y garantizar precios por debajo de los que en la calle aumentan semana tras semana, muchas veces día tras día.

Según la Red de Defensoras y Defensores de la Seguridad y Soberanía Alimentaria —que realiza un monitoreo permanente de los precios de alimentos sembrados y/o industrializados en el país— ha existido un aumento de 100% de precios en los mercados municipales de Caracas entre el 20 de y el 31 de mayo, y de 91% en la semana anterior.

Alternativas socialistas

Ante esa situación existen dos vías principales de resolución para los barrios populares y las clases medias no dolarizadas.

Una es a través de los productos a precios subsidiados por el Gobierno, distribuidos principalmente a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que atienden a más de seis millones de familias en el país.

Es justamente sobre los CLAP donde EE.UU. ha decidido centrar parte de sus ataques para impedir que los alimentos importados puedan llegar a puerto venezolano.

La otra vía es la que crean las comunidades organizadas, principalmente en comunas, que son la forma principal de organización desarrollada teóricamente por Hugo Chávez para avanzar en la construcción del socialismo en los territorios.

Mercados comunales

Existen en la actualidad cerca de 3.000 comunas registradas en todo el país.

Las experiencias de mercados comunales han sido desde hace varios años, no solamente en Caracas sino en todo el país: resolver la cuestión del abastecimiento y la accesibilidad de los alimentos ha pasado a ser un asunto principal de toda organización popular.

“Los mercados son para encontrarnos con nuestra gente, informar de lo que estamos haciendo, brindar una alternativa más allá del CLAP y además para involucrarnos con otras comunas a nivel nacional”, explica Jesús.

Han hecho articulaciones con comunas del estado Lara, como Pío Tamayo, El Maizal, para los rubros de harina y carnes de cochino y res, así como comunas caraqueñas, como Panal 2021, para el tema verduras y hortalizas.

El problema principal reside en el transporte, en particular para alimentos que deben conservar la cadena de frío: el objetivo es poder realizar los intercambios directamente entre comunas sin los intermediarios que son quienes se quedan con márgenes siempre altos de ganancia por tener los camiones. El vínculo directo entre comunas abarata costos y por lo tanto precios finales.

En la Comuna Socialista Altos de Lídice tienen planteado realizar un mercado quincenal que rote por diferentes partes de la Comuna que está conformada sobre la base de siete consejos comunales, que son el pilar organizativo comunal: cada consejo comunal tiene su propia asamblea y responsables.

Nivel organizativo

En el mercado de la semana anterior pudieron comprar 400 familias, en este fueron cerca de 500, en todo el territorio comunal viven 2.000 familias. Esperan subir en cantidades, rubros, alianzas con otras comunas y con el Estado como, por ejemplo, con la alcaldía de Caracas. La municipalidad facilita compras de productos de manera prepaga a la comuna, que luego los vende en los mercados.

El objetivo a mediano plazo es más ambicioso: bodegas comunales con producción de la comuna. Ya tienen un terreno donde siembran diferentes cultivos; tienen producción de pan y  textiles y acaban de inaugurar una farmacia comunal atendida por los médicos que forman parte de la colectividad, abastecida de medicamentos donados por solidaridad internacional.

Una de las metas estratégicas de las comunas es lograr el desarrollo de una economía propia, articulada, organizada bajo lógicas de autogestión, dirigidas por el autogobierno que debe regir de manera participativa sobre el territorio comunal.

La Comuna Socialista Altos de Lídice cumplió este lunes 3 de mayo su primer año como comuna. El fin de semana tendrá elecciones para definir quiénes integrarán los órganos de Gobierno comunal, como el Parlamento de la comuna, el Ejecutivo y la Contraloría. Será un espacio de debate, votación, y celebración: fundar una comuna en la tormenta es algo para ser celebrado.

Los mercados comunales, con su pescado, pan, café, verduras, hortalizas, el trabajo voluntario de la gente, la conformación del autogobierno, son una muestra de la cotidianidad chavista fuera de cámaras, ignorada por la derecha venezolana y por quienes diseñan el bloqueo financiero desde EEUU.

Es en estos cerros donde se gestó la identidad política del chavismo hace más de veinte años atrás, su fuerza expresada en grandes fechas históricas como elecciones, y también —y sobre todo— en su voluntad de hacer frente a las dificultades.

Quienes son más golpeados por la situación material son a su vez quienes más se organizan para encontrar respuestas, buscar una forma de solución colectiva. Es una manera de hacer política constitutiva del chavismo, solidaria, entre iguales, que explica entre otras cosas por qué ante tantas dificultades existen una decisión de no rendirse.

La experiencia de Altos de Lídice es una de las tantas que día tras día se suceden en todo el país. La revolución no es únicamente un asunto del Palacio de Miraflores, sino un movimiento histórico que, con aciertos, errores y complejidades, desborda las formas tradicionales de la política.

 

 Fuente: Sputnick

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Cajas clap

Los Clap bajo ataque: Todo lo que usted debe saber

CBST Noticias.- A distintas escalas e intensidad han sido los ataques contra Venezuela desde hace 20 años por parte del establecimiento que encabeza la élite corporativa de Estados Unidos, sin embargo, la falta de resultados en el presente inmediato ha obligado a estos actores a intensificar el bloqueo económico que, combinado con ataques terroristas a los servicios públicos, busca desconfigurar todo tejido social y noción de Estado.

La última táctica de estrangulamiento económico a la población venezolana radica en torno a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), programa bandera del gobierno venezolano que contiene los efectos de la agresión estadounidense contra el país.

Clap: No solo abastecer, también producir

El gobierno venezolano creó este programa en abril de 2016, basado en un modelo de distribución directa y producción local en los 24 estados del país como respuesta al asedio continuo que se llegó a expresar en grandes colas y el bachaqueo (compra de productos a precios regulados y venta en el mercado informal con sobreprecios de entre mil y cuatro mil por ciento), fundamentalmente para garantizar que los productos llegaran a todos los sectores.

Dichos comités constituyen una nueva forma de organización popular encargada, junto al gobierno, de la distribución casa por casa de los productos regulados de primera necesidad para combatir el contrabando de extracción de rubros prioritarios como harina de maíz, aceite comestible, arroz, pasta, leche en polvo, caraotas y azúcar.

“Este es el inicio de un nuevo camino productivo y ya los primeros pasos anuncian el éxito de este camino”, orientó en su momento el presidente Nicolás Maduro enfatizando la vocación productiva de este tipo de organización que va más allá de la simple distribución de alimentos de origen nacional o extranjero.

Cada CLAP está compuesto por cuatro instancias articuladas: Unión Nacional de Mujeres (UnaMujer), Unidad de Batalla Bolívar-Chávez (Ubch), Frente Francisco de Miranda (FFM) y los distintos consejos comunales de cada territorio y tiene como primera tarea levantar un censo de población de la localidad, en el que se registra quién vive dónde, con cuántas personas y cuáles son las necesidades. Cuando reciben los combos (cajas o bolsas) de alimentos informan a la comunidad y organizan su distribución en un lugar determinado.

Desde su lanzamiento han avanzado en diversas formas de distribución y producción como el CLAP pesquero que ha distribuido más de 1000 toneladas de pescado en el país, los CLAP textiles que se encargan de confeccionar uniformes escolares; centros de empaquetamientos propios o el CLAP Materno, una iniciativa que promueve el control prenatal para reducir la morbilidad materno-neonatal.

Bloqueo y desinformación: Caso Colombia

Entre julio y agosto de 2017, luego de electa e instalada la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), se alcanzó el mayor nivel de distribución de alimentos por parte de los CLAP al llegar a 10 millones 820 mil 713 familias venezolanas.

Asimismo, en 2017 se intensificó la guerra de desinformación contra esta iniciativa clave para el pueblo venezolano como parte del proceso de golpe continuado organizado por el antichavismo para generar las condiciones que justificaran una intervención internacional.

En mayo de 2018 el gobierno de Colombia bloqueó la entrada de 15 contenedores con 25 mil 210 combos CLAP a Venezuela, en un operativo realizado en Cartagena por la Policía Fiscal y Aduanera colombiana y que fue anunciado por el entonces presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

Así confirmaba Santos la decisión tomada por el Ministerio de Hacienda colombiano y Departamento del Tesoro estadounidense, luego de la celebración de la Cumbre de las Américas en Perú, de impedir el acceso de alimentos a Venezuela bajo la fachada de la lucha anticorrupción.

En ese entonces Santos vinculaba la adquisición internacional de alimentos por parte de Venezuela con supuestos delitos de lavado de dinero y actividades ilícitas, aquello formó parte de la narrativa de una supuesta trama de corrupción en el marco del complot mediático contra el gobierno de Nicolás Maduro creada con base en acusaciones sin pruebas y sanciones a figuras políticas.

Aquel fue el momento en que la oligarquía colombiana, representada por el entonces Presidente, asumía el liderazgo antivenezolano en la región y apuntaba hacia el sabotaje de la comercialización de alimentos entre Venezuela y empresas de países vecinos.

Más Bloqueo y desinformación: Caso México

En octubre de ese año, bajo el gobierno de Enrique Peña Nieto, la Procuraduría General de la República de México informó que inició una investigación por operaciones inusuales en contra de personas físicas y morales dedicadas a la venta de alimentos básicos y que han obtenido recursos públicos venezolanos.

La información fue suministrada por Alonso Lira, subprocurador de México, quien indicó que se localizaron 1 millón 300 mil combos en 1.300 contenedores de alimentos en México con destino a Venezuela aludiendo a la supuesta existencia de operadores que acudían a diversos países para contactar con otras empresas y obtenerlos.

Lira señaló, como “acuerdo reparatorio” del delito, que los imputados debían entregar al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) tres millones de dólares. Además, se comprometerían a no realizar ningún acto de tipo comercial con el gobierno venezolano o con terceros que operaran en el envío, comercialización de alimentos o medicinas con motivo del programa del CLAP.

Medios financiados por el Departamento de Estado realizaron una serie de reportajes denunciando actos de corrupción en la obtención de alimentos y distribución de los combos CLAP en los que señalaban a Alex Saab, empresario colombiano, como implicado.

El primer mandatario venezolano dijo en ese entonces que “Venezuela va a seguir comprando los productos que necesita para complementar la dieta de los Clap, que llega a 6 millones de hogares” y afirmó que la Procuraduría mexicana había montado un “falso positivo, una operación de investigación”, para llegar a intimidar a aquellas empresas que comercializan con el Estado venezolano. Además, aseguró que las compañías que producen en México fueron allanadas para que “ningún empresario se atreva a venderle a Venezuela” refiriendo que gracias a la presión de los empresarios los alimentos estaban siendo trasladados al país.

“Todo se hizo para evitar el sobreprecio y la compra de productos de mala calidad, pero resultó que sí eran productos de calidad y que sí eran pagados a los precios que tienen que pagarse (…) hipócritas, farsantes, fariseos”, agregó.

Desde otro flanco los productores de una serie méxico-colombo-estadounidense llamada “El señor de los Cielos”, que fue prohibida en Venezuela por apología al narcotráfico y delitos conexos, incluyeron en la trama supuestas negociaciones turbias entre México y Venezuela para la importación de alimentos a este país.

Mucho más Bloqueo y desinformación: Ataques Internos

En enero de 2018, en un discurso ante la ANC, el coordinador nacional de esta iniciativa, Freddy Bernal, denunció que las caídas en la distribución de alimentos durante 2017 se debía a que los factores que han dirigido la guerra económica arreciaron sus ataques, tales como la violencia política a través de grupos violentos (revolución de colores entre los meses de abril y julio), mientras que el asedio financiero de Estados Unidos, también dificultó la importación de alimentos al país.

En ese entonces, el ministro para la Defensa y jefe de la Gran Misión de Abastecimiento Soberano, Vladimir Padrino López, aseguraba que, debido al sabotaje económico, se habían producido retrasos en la llegada de los combos de alimentos y que llegarían “más de 1.500 contenedores con combos para el pueblo de Venezuela, como parte de las políticas de protección del Gobierno nacional”, junto a materia prima como maíz blanco, tortas de soya, maíz amarillo, arroz, entre otros.

Mientras tanto la red de medios teledirigidos desde la USAID hacían correr cálculos respecto a un supuesto esquema de sobreprecio en las cajas, aun cuando han invisibilizado sistemáticamente las estructuras de especulación que establecen sectores nacionales sobre los precios de los alimentos que no forman parte de las cajas CLAP y obvian el blackout no decretado de sectores “productivos” nacionales que han recibido financiamiento del Estado venezolano, pero no activan la generación de productos para el consumo interno.

La presencia en las CLAP de productos importados desde países como México, Turquía, Uruguay, Brasil, entre otros, se debe a dicha insuficiencia productiva nacional, que también es efecto de las medidas de bloqueo financiero impuestas desde 2014, sin embargo, la mediocracia transnacional ha decretado que tal alternativa decidida por el gobierno nacional se debe a “un sistema viciado que no responde a la mayoría de los venezolanos”.

Cuando la administración de Peña Nieto intentó bloquear el suministro de alimentos para los CLAP la Asamblea Nacional (AN), ya en en desacato, afirmó que había colaborado con la supuesta investigación que realizó el Estado mexicano. “Hubo un seguimiento y una colaboración, por supuesto, de parte del Parlamento, pero las alarmas las prende el Estado mexicano cuando pensaba que le estaban burlando impuestos”, dijo el parlamentario Juan Guaidó.

En octubre de 2018 el parlamentario antichavista Freddy Superlano anunció que una comisión del parlamento venezolano en desacato estuvo en México, investigando un supuesto esquema de corrupción en el CLAP y consignó de manera formal la denuncia ante el procurador general de México, luego que “descubrieron permisos entregados a empresas sin tener todos los elementos y requisitos exigidos por la Ley mexicana”. Se desconoce el curso de algún juicio o sentencia firme por parte del Estado mexicano.

Agregó que entre 9 y 14 empresas registradas en México servían solo como fachada. “Estaban cobrando sobreprecio a Venezuela, en algunos casos el incremento fue de 112% en productos mexicanos, pero en otros rubros llegaron a sobrefacturar hasta el 777% como es el caso de la leche”. Se desconoce si el diputado introdujo alguna denuncia al Ministerio Público. El objeto de sus conjeturas consistía en alimentar la narrativa en contra de una política social vital para la población venezolana, sumando elementos a la agenda del antichavismo basada en el desconocimiento de cualquier institucionalidad.

Superlano sostuvo que la Asamblea Nacional no está en contra de que se traigan los alimentos al país, “nosotros estamos hablando de toda la trama que tiene el gobierno para poder traer los pocos alimentos que hay en el país, se inventan el cuento de que nosotros estamos sacando la comida por la frontera o que no es mentira que en el país se dejó de producir desde hace muchos años atrás”, obviando el contrabando y la fuga de divisas por parte del sector empresarial.

Sabotaje como indicio de desesperación

El pasado 27 de febrero un almacén situado en el Puerto de La Guaira, donde se ensamblan las cajas de los combos de alimentos, fue incendiado en la madrugada. El jefe de la Guardia del Puesto de Comando Presidencial y entonces ministro para la Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, manifestó que “este es un acto terrorista contra el pueblo venezolano. Un acto de sabotaje contra una institución del Estado.

La frustración y fracaso de la oposición los ha hecho cometer actos miserables como este, que sí es un delito de Lesa Humanidad”.

Motta indicó que las pérdidas fueron cuantiosas, tanto en alimentos como en material de empaque. También hubo pérdidas en equipos de montacargas, estantes e infraestructura.

Según el gobernador del estado Vargas, Jorge Luis García Carneiro, el siniestro se controló en un 60 % a través de efectivos de la acción de distintos cuerpos de bomberos y miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Agregó que “…manos inescrupulosas, terroristas, para crear caos en la distribución de alimentos, han incendiado una parte de lo que nosotros consideramos uno de los hechos más horrendos que podemos cometer y es quitarle la comida a nuestro pueblo”.

Precisó que no descartaban que hubiera sido un hecho terrorista en vista de que, donde se presentó el incendio, no “hay tomas eléctricas que puedan darnos la idea de que fue un corto circuito o algo parecido”.

Washington ahora va (directamente) contra los Clap

Freddy Bernal, alertó el pasado 19 de mayo que la administración Trump “sancionó a 10 de las 12 navieras que trasladaban alimentos a Venezuela, lo que ocasiona retraso en la llegada de los rubros al país, es decir, lo que llegaba en un mes, ahora tarda tres meses”.

Además de las acciones coercitivas sobre las empresas de transporte marítimo, los pagos directos por transferencias bancarias en dólares que realiza el Estado son a menudo rechazados y se deben cancelar a través de terceros países. Un pago “que se ejecutaba en 20 días, ahora dura 45, 60 días”, detalló el jefe de los CLAP.

En la misma semana la agencia Reuters reseñaba que Estados Unidos prepara “sanciones y cargos criminales contra funcionarios venezolanos y otros sospechosos de utilizar un programa de ayuda alimentaria administrado por el Ejército para lavar dinero para el gobierno del presidente Nicolás Maduro”, atribuyendo la información a “fuentes familiarizadas con el asunto”.

Por otra parte el 22 de mayo la agencia EFE transmitía declaraciones de Elliott Abrams, rostro visible de la agresión contra Venezuela, respecto a que Estados Unidos está preparando un nuevo paquete de sanciones contra “aquellos funcionarios chavistas que se enriquecieron de manera ilegal, con el programa de ayuda alimentaria de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP)”.

“Ellos saben que este plan está corrupto, nosotros lo sabemos y estamos investigando los detalles. No tenemos una fecha anunciada sobre las sanciones y las acusaciones (judiciales) que vendrán. Pero este es un crimen real porque es lo que los venezolanos más pobres necesitan para sobrevivir”, agregó Abrams. Este operador destacó que Estados Unidos prepara sanciones y cargos criminales contra funcionarios de la FANB, presuntamente por lavar dinero.

Los efectos reales de estas acciones ya se han evidenciado: las sanciones ralentizarán mucho más el proceso de adquisición de los alimentos y buscarán profundizar el caos y la crisis que imponen las élites corporativas y sus operadores contra la población venezolana. La administración Trump, que ha intensificado su agresión contra Venezuela desde enero pasado, tomaría estas acciones dentro de los próximos tres meses para reducir el “flujo de efectivo a Maduro y sus leales”.

En su ruta para socavar la República Bolivariana de Venezuela, Estados Unidos determina unilateralmente quién merece comer, quién es corrupto, cuáles empresas cometen delitos, cuáles son las penas o multas que deben pagar, entre otras arbitrariedades. De allí que la destrucción de la nación venezolana será una manera de establecer un nuevo orden en el que gobiernen las mencionadas élites sin objeción alguna.

 

 

Fuente: Misión Verdad

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