Artículo de opinión: El Examen

Parejas felices

Creo que era un quince de Julio, no estoy muy seguro, pero nunca olvidaré ese día, pueden ustedes estar muy seguros, porque al igual que toda mujer; el día en que un hombre pierde su virginidad, se convierte en un día imborrable para siempre y sobre todo cuando uno siente esa invasión de su cuerpo, sin tan siquiera un besito.

En mi trasnochada La Vela, los eventos que suceden, son la comidilla del día, por eso me enteré de que el Club Rotary de La Vela, iba a organizar una jornada con médicos afiliados a su club, para el despiste de Cáncer en La Próstata. Miré con preocupación a mi compadre Genaro, hombre de campo, que con su sombrero Chivero, me miraba expectante.-Mi hijas dicen que me van a llevar, pero yo no voy pa’ esa mierda, yo soy un hombre y a mi nadie me va a meter el “deo” en el culo, no señor.-, a su lado, Domingo Rojas, hombre de respeto, con poblado bigote, experto en la cría de Ovejos y Chivos al pie de Monte de Barigua, asintió con parsimonia. .-Y tu, ¿vas a ir?, si quieres te vas con nosotros pa´ “Las Ventosas” ese día, y nos tomamos unos chirrinches.

Respondí con la mayor elocuencia que puede desarrollar un veleño, de acuerdo a las normas de etiqueta y protocolo, que nos imparten desde muy pequeños en el pueblo.-vamos a ver.-

Pero de mi mente no se escapaba el hecho de que ya era tiempo de que me hiciera ese examen, tenía más de cuarenta y esa  es la fecha indicada. Los días pasaron y algunos de mis amigos más antiguos pasaron por mi casa siempre con la misma pregunta.– ¿Tu Vas?- Y siempre la misma respuesta.

-.Todavía no sé.-

Como la espada de Damocles, el día llego y me desperté muy temprano, di una pequeña caminata por el patio y me senté a oír el despertar del día de la mano de los gallos, pájaros y demás seres vivos que la naturaleza arrastra consigo como una escoba vieja arrastra las cansadas y polvorientas horas de una noche de desvelo.

Tome mi decisión ese momento, averiguaría de que estamos hechos los hombres, si es verdad que a algunos nos gusta y si se tiene el valor suficiente para ponerle el culo a otro hombre y encomendarse a las tres divinas personas. Me tome un largo baño y me vestí lentamente, .-Que sea lo que Dios quiera.- me dije y salí con rumbo al Ambulatorio Simón Bolívar, frente a la Plaza Bolívar, a la cual se llega atravesando la calle Bolívar, la vaina seria con recorrido bolivariano.

Al entrar al recinto, el caminar incesante y nervioso de las enfermeras, me pusieron alerta, médicos ágiles, corrían de un lado a otro, mientras que a los lados una fila larga de sillas alineadas, marcaban el espacio de los pacientes .o mas bien de los condenados de esa jornada. Levante mi mirada para ver los rostros de los pacientes y me sorprendí de ver a tantos amigos y conocidos con gesto adusto y mal talante sentados en las sillas de espera. Argenis Pérez, intentó levantarse con animo de irse, pero sus nietas le brincaron encima diciéndole mientras lo sujetaban.-abuelo, tu no te vas.-, me miro, expresando con sus ojos, el temor que yo le despertaba.- Este coñoe´madre va a regar esta vaina, le va a decir a todo el mundo, yo me voy nojoda.-, me senté tranquilamente, mientras mas de treinta seños fruncidos me miraban, con molestia.-Tranquilos mis panas, yo también me vengo a hacer ese examen, ¿que les pasa?, si quieren de dejan a mi de primero.-

.-Tu lo que vienes es a burlarte de nosotros, yo te conozco muy bien.-

El ambiente empezó a caldearse, cuando mi compadre Genaro, me espetó a boca eh jarro.- Usted será el primero compadrito.- Y así se inició, mi caminata al matadero.

Cuando entré al consultorio una hermosa mujer, me tomó los datos, me completó la historia y me dijo.-Cariño; desnúdate, ponte esta bata y te sientas en esa silla.-

Afuera, a través de la ventanilla de vidrio, los rostros de piedra de mis amigos, machotes y bigotudos, me miraban con cierto nerviosismo. La bata parecía que estaba al revés, porque estaba abierta por detrás y cerrada por delante, trate de ponérmela correctamente, pero la enfermera me dijo.-.cariño, la abertura es para atrás.-

Luego me senté en aquella silla que me dejaba con las piernas abiertas como si fuera a parir y las bolas al aire, sentí algo de vergüenza, pero la enfermera me calmó.-Tranquilo, será rápido.-

Luego entro el “medico” al consultorio y me saludó, como se saluda a quien va a morir.-¿Que mas chamo?-

Se coloco unos guantes de látex, mientras hablaba conmigo no se de qué, luego se colocó vaselina, se acercó a mi despreocupada mente mientras hablaba del calor o que sé yo y de pronto aaaaaaaaaaaaaaaah.-todo había concluido. Sentí como tocaba dentro de mi, la famosa próstata,.- estas bien chamo.-, me dijo , mientras yo con lagrimas en los ojos , sonreí.

.-No encuentro nada malo y el tamaño es normal.- .Lo mire un poco apenado y alcance a decirle.-entonces saca la mano coñoe´madre.-

Me vestí, lentamente, sentía el culo resbaloso, pero ya todo había pasado, me lave la cara y me dispuse e a enfrentarme con una bola de idiotas que me esperaban afuera.

Antes de cruzar la puerta ensaye mi sonrisa mas alegre y salí a la sala de espera, donde un montón de bizarros amigos míos esperaban con nerviosismo.- ¿Y? me dijo Felipe cuando me vio salir, ¿como fue la vaina?, ¿dolió?, a su lado sus hijas ambas agentes del CICCP, (Policía Judicial) me miraban con interés

Lo mire fijamente y le dije.-El doctor dice que estoy bien, pero me lo voy a hacer otra vez, porque necesito una segunda opinión.-

Domingo Rojas, grito rápidamente.-vio compadre Genaro, esto coño, como que es marico.-

La discusión subió de tono, pero todos mis amigos perdieron su virginidad aquel día, unos obligados por sus familias y otros como yo, obligados por la edad.-

Aun hoy, cuando nos encontramos, en el mercado, comprando el pescado, me saludan con recelo y se ríen sin querer pues la verme se recuerdan el día en que su mundo cambio, aquella vez del examen de la próstata.

En el año del señor del 2013

 

 

 

Saludos

Joaquin Medina