El 6 de diciembre de 1998 Chávez marcó el inicio de una paz real

AVN (por Yuleidys Hernández Toledo).– El 6 de diciembre de 1998 comenzó una nueva etapa para Venezuela, y para el mundo, pues Hugo Chávez Frías, el joven militar revolucionario que el 4 de febrero de 1992 cambió la historia política del país con aquel “Por ahora los objetivos que nos planteamos no fueron logrados”, se convertía en presidente electo de la República, dando con su triunfo fin al bipartidismo adeco-copeyano que gobernó durante 40 años.

Pero la historia de la Revolución no comenzó ese 6 de diciembre, esta etapa había iniciado mucho antes. Desde la lucha por la independencia misma. Incluso, hay que rescatar que nueve años antes, un 27 de febrero de 1989, el pueblo de Venezuela salió a las calles en diversas ciudades para protestar ante las medidas neoliberales aplicadas por el entonces presidente de la República, Carlos Andrés Pérez (CAP). Continuó con la rebelión cívico militar del 4 de febrero del 92, y la segunda insurrección, la del 27 de noviembre del mismo año.

Estos acontecimientos cívicos-militares “terminaron de descalabrar a Acción Democrática y Copei”; expresa Fermín Sandoval, un hombre de pueblo y quien participó en la rebelión cívico militar del 27 de noviembre, quien agrega que el 4 de febrero, Chávez “nos mostró que el aparato de Gobierno que había era derrotable”.

En entrevista telefónica con la Agencia Venezolana de Noticias (AVN), destaca que el 4F y el 27N fueron el inicio de lo que seis años después con el triunfo del líder de la Revolución Bolivariana “se convertiría en una paz real, porque en Venezuela lo que se avizoraba era el comienzo de una guerra civil, ahí es donde hubiéramos llegado si Chávez no llega al poder”.

Antes de Chávez el pueblo era víctima de un “Estado burgués y represivo, de una Fuerza Armada que el 27 de febrero de 1989 salió a matar al pueblo, en defensa de una oligarquía parasitaria”, destaca Iván Espinoza, luchador popular y quien ese año con un grupo de trabajadores de la Electricidad de Caracas manifestaron su descontento contra el paquete económico neoliberal aplicado por CAP.

La primera victoria electoral de Chávez representó el renacer de una población que había sido masacrada el 27 de febrero de 1989, cuando la policía y el ejército vieron en el pueblo al enemigo, y dispararon más de cuatro millones de balas, como reseña aquel año la revista SIC, del Centro Gumilla.

Significó la esperanza de una población cuyo derechos humanos habían sido vulnerados durante cuatro décadas por los gobiernos adecos y copeyanos, destaca Sandoval.

Durante la IV República la práctica de los asesinatos políticos y las desapariciones físicas de los adversarios del gobierno se convirtió en una política de Estado. Rómulo Betancourt, el llamado “Padre de la democracia”, sembró el criterio de disparar primero y averiguar después contra sus adversarios.

En la lista de luchadores populares y líderes de izquierda asesinados por los gobiernos del Pacto de Punto Fijo figuran Fabricio Ojeda, Jorge Rodríguez (padre), Alberto Lovera, El Chema Saher, Jesús Márquez Finol, además de los desaparecidos Víctor Soto Rojas, Argimiro Gabaldón, entre otros miles.

A esta lista también hay que agregar las masacres cometidas en Cantaura (1982), Yumare (1986) El Amparo (1988) y El Caracazo (1989).

“Eran tiempos de persecución, tortura, violaciones de derechos humanos”, resume Espinoza.
El triunfo de Chávez también significó un despertar moral de la Fuerza Armada a favor del pueblo y un renacer de la izquierda, que durante años fue la víctima de un Estado opresivo, resalta Espinoza, quien en 1998 trabajó junto a las bases populares para lograr la victoria del Arañero de Sabaneta.

Agrega que Chávez también representó la esperanza de una población que era víctima de las políticas de ajustes neoliberales aplicadas por los gobiernos.

En 1998, antes de la llegada de Chávez al poder, 85% de la población vivía en estado de pobreza, 40% en extrema y 15% en “atroz” o “miserable”. El desempleo para ese año se ubicaba en 12%, reseña el libro Cronología de una Implosión, la década final de la IV República.

Por su parte, Sandoval, quien hace 20 años se sumó a la campaña presidencial de Chávez reafirma que como candidato representó una llamarada de esperanza en una Venezuela donde reinaba “un descalabro moral y ético debido al régimen político que existía”.

Agregó que el pueblo vio a un hombre que podía enrrumbar por buen camino al país. Por eso logró “unificar a todos, a una amplia masa, a todas las tendencias políticas, había gente de izquierda, progresista, de diferentes religiones, militares, de organizaciones sociales”.

De manera enfática afirma que desde el 4 de febrero de 1992 cuando Chávez pronunció aquel “Por ahora”, el pueblo conoció a un líder, que poco a poco fue dando a conocer su proyecto de país, hasta llegar a las elecciones de 1998.

“Era un líder con una propuesta, una persona muy parecida al pueblo, se parecía a todos nosotros (…) Era ver a un venezolano como nosotros sin pose, sin maquillaje, sin producciones previas, apostando por acceder a la presidencia del país”, dice.

Condujo una campaña llena de sentimiento nacionalista, de patriotismo, de esperanza, destacó la necesidad de rescate del país, y se paró con osadía y valentía, frente a frente, de tú a tú, antes quienes se veían y pensaban que nunca serían derrotados, y triunfó”.

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